-NO TE PREGUNTES SI ERES FELIZ, PREGÚNTATE SI HACES FELICES A QUIENES TE RODEAN.

domingo, 26 de abril de 2015

Que me quemen y al contenedor verde


Por favor que los neutralicen. Que los volatilicen, que los amordacen o los aletarguen bajo una capa de hormigón. Gruesa.

No puedo más, he llegado 50 años tarde a este mundo. Quiero morirme como antes, porque sí. Sin que nadie me investigue más lo que respiro, lo que huelo o descubran de tanto mirar al microscopio un nuevo bicho mutante que me va a pintar mis células de morao a la que me descuide.

Estoy empachado de científicos aburridos, ecologistas coñazos, presupuestos del Estado que allá por el folio 45.300 destina una partida a joderme la vida encargando a algún casposo descubrir que vivo, convivo y respiro alguna mierda que tarde o temprano me cambiará de barrio.

¡Coño! Me quiero morir de viejo, de un paro cardiaco o porque me los he pillado con la tapa del piano. ¡Como se moría antes uno cagonlaórdiga!

Hace unos días un pesado se entretiene en gastarse mis cuartos en concluir y darme la chapa con que debajo de mi casa, por estar construida en zona granítica, se concentra una gran cantidad de gas radón que se va a comer todas mis células una por una dejándome para sopa.
Hoy me sorprenden con que otro ecologista, pelma de por si y de porsá, ha averiguado por su cuñada la Asun, una científica progre que tiene una beca en un laboratorio subvencionado de Alcaudete, que las lámparas de bajo consumo que el gobierno se empeña en meter en nuestras casas tienen gran concentración de mercurio con lo que nos va a dar otro cáncer a los que nos escapemos del radón.

Para uno, el mercurio, ese líquido tocho que se mete en los termómetros y se pasa la existencia aburrido, subiendo y bajando, y para el otro, el radón, ese gas que de noble no tiene nada y de cabrón mucho según la Asun, la cuñada progre del ecologista coñazo, solo tiene una solución según la comunidad científica...... que ventilemos la casa.
En el caso del gas innoble, un mínimo de dos horas. ¿Pero como coño voy a ventilar mi casa dos horas cada día? ¿Y que hago con mi calefacción? ¿Y que hago con mis ventanas con rotura al puente térmico? ¿Y con todo el fieltro que me he gastado en tapar las rendijas de las ventanas?

De verdad eh, dejadme morir como antes. No investiguéis más: Parad un rato e iros a bailar los pajaritos a Benidorm. Quiero morir como murió mi abuela, murió porque se tenía que morir caraja.

Joder que alguien pare el mundo que me quiero bajar.
¡No! Que se bajen ellos y me dejen morir como lo hizo, Edinson, o la cocinera de Carlos II o Cristobal Colón, pero no por el síndrome de Reiter, es más romántica la versión primera, por un puto infarto coño, como yo quiero morir, porque sí, sin gases capullos reconocidos o líquidos cabreados por no servir ya ni para meter en un termómetro.

Tiradme al cubo verde pardiez.

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