-NO TE PREGUNTES SI ERES FELIZ, PREGÚNTATE SI HACES FELICES A QUIENES TE RODEAN.

jueves, 13 de agosto de 2015

Los fabricantes de bicicletas


Les conocí hace años, eran unos críos, el mayor no tendría más de doce años. ¡Ya trabajaban y bien que lo hacían!

Eran fabricantes de bicicletas.

No las hacían como las hacemos aquí, no disponen de ingenieros, ni de técnicos, ni siquiera tienen operarios, las hacen con sus manos.

No tienen convenio laboral, trabajan en su construcción de 12 a 4 de la madrugada, después duermen 3 horas y al amanecer montan en sus oxidadas bicis sin marchas, sin automáticos, sin puños y marchan a Zagora, el pueblo más cercano de sus aldeas, a vender su trabajo durante todo el día a los turistas a 50 dirham (5 euros). Si el turista se “deja” quizás saquen algo más con el que alimentar a sus hermanos.

Yo les he comprado muchas, después debido a mis continuos viajes, tuve el honor de conseguir su amistad y ahora cada vez que voy tratan de regalarme sus bicicletas que ya no me quieren vender, esas bicicletas artesanales, que han construido en la oscuridad de sus techumbres.

Muchas veces me han invitado a sus “viviendas,” y estos pequeños empresarios, trabajadores incansables que han luchado desde muy niños para sacar a sus familias adelante, me han ofrecido todo lo que poseen, me han llenado de regalos que ellos muy bien venderían. Algunos de sus regalos les permitiría vivir si los vendiesen, cerca de un mes a ellos y a sus familias.

Estos fabricantes de bicicletas, ejemplares empresarios ya con 8 y 9 años, no hacen máquinas de aluminio ni de carbono, las hacen de alambre y restos de neumáticos, pero ¡teníais que ver que bicicletas! con que cariño están realizadas, con que cariño me las regalaron. No son de carbono ni de aluminio, son de alambre, pero no las cambio por ninguna.

Omar, Youssef y Lauyan os veo dos veces al año pero cuanto echo de menos esas brillantes miradas que me regaláis cuando me entregáis una de vuestras preciosas bicicletas y cuanto echo de menos esa triste mirada que me dirigís cuando os digo que no os las puedo aceptar.

Aquí en este país “avanzado y desarrollado” solo valoramos una bicicleta si su cuadro es de carbono.

Y para que os cuento esto diréis. Pues no lo sé la verdad, pero cuando hace una año llegué a este fascinante deporte, no pensé que aquí hablásemos de bicis de 1.500 euros como el que habla de un kilo de patatas y un poco más abajo, tan cerca, unos miserables chiquillos, hoy ya adolescentes, trabajen 20 horas diarias para alimentar a sus hermanos construyendo una bicicleta sin marchas, de alambre y de restos de neumáticos.

No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.....¡que pobres somos!

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