-NO TE PREGUNTES SI ERES FELIZ, PREGÚNTATE SI HACES FELICES A QUIENES TE RODEAN.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Nacida para sobrevivir


PRUEBA Y TESTEO DE LA BICICLETA ESCOTTEX UNO PUNTO UNO EQUALITY.

No es necesario palparla, es suficiente una primera mirada de soslayo para sentir que nos traemos entre manos, para saber que nos encontramos ante una sobria máquina, una yegua salvaje, un somormujo de las retamas que nunca defraudará ni al más exigente usuario y porqué no decirlo, usuaria.

Solo dar la primera pedalada y ya algo propiamente dicho nos indica, que nos encontramos ante una dama feroz, sobria pero ágil, esquiva pero dinámica, audaz pero sensitiva.

Cierto es que el lanzamiento de su horquilla, -creo que es la horquilla, si no lo otro-, nos puede jugar alguna mala pasada si nos encontramos en una trialera con una monja tocando la guitarra o simplemente frente a una morsa ecuestre, pero a poco que sobrecarguemos el retraso de la tija con nuestro ano, compensará ese pequeño desequilibrio que no deja de ser una sensación propiamente dicha y en ningún caso una actitud. Siempre responderá fielmente a nuestros closnollos. Incluso con lluvia.

Aún así se echa en falta un aumento de los grados de torsión de un par de atmósferas, grosso modo. Esto corregirá la flecha de la biela y aumentará la mosflalla del piñón que tiende a retacar.

En las siguientes imágenes cedidas por Bryan Mc Dowell (Gracias Bryan)podemos disfrutar las sensaciones que transmite tanto en ruta, como demostrando que es una agresiva trepadora y llegar donde otras muchas con más pretensiones y mejor ángulo Thorsen no llegan ni de coña.

Aunque las primeras sensaciones son de que nos encontramos ante una máquina para cortos paseos, nada más lejos de la realidad, ¡no jodas! Nuestra Escottex nos reserva grandes sorpresa ocultas,, y que por ocultas puedan parecernos casnoplias, pues no, ¡coño que no! Que no es así ostias, que carga que te cagas.

Aquí puede observar el avezado lector a poco que se fije que a diferencia de la competencia nos sorprende con una tercera rueda de repuesto. Esto parece una gilipollez pero no es así, si tenemos en cuenta que podemos evitarnos el llevar una cámara de repuesto.
En el reportaje fotográfico se puede comprobar que nuestra Escottex carga lo no escrito, incluso lo nunca visto. En el momento de la prueba no pudimos por causas ajenas a nuestra editorial someterla a la prueba del botijo, pues no llegó al cierre de la edición, pero pudimos comprobar que nuestra pequeña Escottex, no solo se lo traga todo, sino que lo absorbe todo. Sus señas de identidad no tardan en aflorar e incluso a veces aflugir y regurgitar, y nos hace encontrarnos ante una auténtica bestia pero bella a la par que eso es lo difícil no te jode.

Hogareña pero también gaznaflilla y soborbeta, aqui podemos ver a nuestra rapaciña tímida pero curiosa.
No nos dejemos engañar por las apariencias, nuestra scottex es fácil de transportar.
Se traslada bien, se guarda bien y siempre nos deletairá con pequeños rincones donde trasportar nuestros enseres y barblastos. Siempre nos sorprenderá y nos dejará boquiabiertos su capacidad de carga.
En definitiva, pocas máquinas hemos testado que nos transmitan las sensaciones de igualdad, libertad, desahogo y crescencia que nuestra sobria y bien modulada Escottex que de haber tenido en las cubiertas probadas unos tacos un poco más abiertos y en forma de liendre para facilitar su drenaje habría sido más dócil de frenada.

Como punto negativo, si destacaríamos la redondez de la tija y principalmente de la potencia. Ésta, es francamente mejorable, a poco que se la eche aceite de oliva y un par de tomates en el rodamiento interno.
Tampoco va a destacar de una forma ostentosa el buje trasero, es algo lento e impreciso en sus reacciones y en alguna subida puede darnos sensación de torpeza, pero ya sabemos amigos que la bici perfecta no existe y nuestra pequeña Escottex ahí es francamente mejorable, pero al fin y al cabo es solo el trasero, el delantero compensa sobradamente las carencias de nuestra vieja compañera de salidas y es raudo y en algunas ocasiones voraz y giratorio.

Como conclusión decir que quien opte por esta soberbia doncella del monte no saldrá defraudado y regresará siempre con una amplia sonrisa en las fauces que le llevará a no encontrar un mejor sitio para esta bestia del rodar.

NOTA DEL PROBADOR: Que malita es la lluvia...aquí llueve.

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