-NO TE PREGUNTES SI ERES FELIZ, PREGÚNTATE SI HACES FELICES A QUIENES TE RODEAN.

domingo, 15 de febrero de 2026

NÓMADAS DE PLÁSTICO

 

Todos hacemos nuestros primeros viajes a África con la ilusión y los nervios de lo desconocido. Nos empapamos de datos y vamos metiendo en un paquete toda la información reunida, principalmente lo que nosotros, -ya que vamos a divertirnos-, si también podemos aportar alguna buena obra, esta es una buena ocasión.

Siempre queda un hueco en el coche, entre la nevera y el vestido de fin de año para echar una bolsa con la ropa que a los niños ya les queda pequeña y las deportivas que ya no me voy a poner. Pasadas de moda.

¿Que más puedo echar? ¡Caramelos! ¡Peluches! ¡He leído que los bolígrafos les encanta!

Y tan felices como nerviosos, cogemos nuestro primer barco a África.

Todos hemos seguido el mismo "protocolo humanitario".

Pasados los primeros viajes vamos recomponiendo nuestro pensar y después de gastar minutos y ahorrar kilómetros charlando con las gentes que allí viven, algo que cultivamos poco y nuestro primer objetivo es llegar a la primera duna, aprendemos que nosotros no somos los reyes magos y que nuestras "buenas obras" no lo son tanto.

Durante generaciones hemos creado antojadizos chiquillos, pequeños tiranos que lo que antes agradecían, ahora exigen. Estos chavales ven más rentable vivir en una cuneta que asistir a la escuela. Mal plan les hemos buscado. O sacan un caramelo o el último se lleva la pedrada.

Vamos entregando caramelos a quien no tiene medio de lavarse la boca ¿resultado? 

Les endosamos nuestro cargamento de bolígrafos. Algunos ni se detienen a entregarlos en sus manos. Se los tirar. Como los cacahuetes a los monos. Deben tener sus viviendas con un cuarto solo para bolígrafos.

Llegamos al desierto, que siempre nos dejamos algo para entregar allí, con el tiempo aprenderemos algo, que muchos "nómadas" lo son de nacimiento y de cultura, pero muchos ya tienen su primera vivienda en la ciudad. 

¿Que es la jaima para muchos de ellos? Lo que para nosotros nuestra segunda vivienda.

En temporada, como nosotros en vacaciones, se trasladan a ellas, preferentemente en zonas de tránsito de turistas, alejan la jaima unos metros para que nuestro polvo no les moleste y plantan dos niños al borde de la pista a recoger la ropa que nuestros corazones humanitarios les entregan. 


Mal favor hacemos a la gente que de confeccionar ropa es su modo de vida. Sastres y modistas con vidas complicada porque los europeos les quitamos su trabajo.

La mayor parte de la ropa que entregamos en las jaimas, si no sabemos elegirlas, termina en los mercadillos. Esa es la función de muchas jaimas que nos encontramos, nos desviamos unos metros de la pista y les entregamos nuestras sobras. 

¿Lo ves Juanito? Estas personas aprovechan todo lo que nosotros ya no queremos. Aprended la lección.

Por allí pasamos cientos de turistas, y cientos de turistas que les damos ropa ... una sencilla reflexión nos lleva a la conclusión de que fin tiene esa ropa. No es mala cosa ¿o sí? 

Les solucionamos a ellos una forma de vida aunque se la restemos a otros. Es nuestra opción. Allí son llamados los nómadas de plástico. 

Gente que tiene de qué vivir en la ciudad pero redondean su facturación en su punto de veraneo. 

Mientras, nosotros hemos calmado nuestra conciencia al hacer un viaje con un puntito de humanidad. 

   

No hay comentarios:

Publicar un comentario