-NO TE PREGUNTES SI ERES FELIZ, PREGÚNTATE SI HACES FELICES A QUIENES TE RODEAN.

miércoles, 10 de junio de 2009

Mi nueva bestia parda





Una buena preparación para no pasar penurias en África.


Equipo Patrol:


-Muelles +4.
-Amortiguadores Koni Heavy Raid.
-Limitador de recorrido de amortiguación.
-Balonas de compensación para carga en tren trasero con compresor.
-Neumáticos Goodrich 285-70-16
-Separadores 60 mm.
-Cabrestante Male Market 4.500 kg.
-Depósito combustible 147 L.
-Paragolpes delantero ARB con soportes para Hi-lift.
-Paragolpes trasero AFN con soportes para Hi-lift.
-Defensa.
-Taloneras.
-Snorkel ARB con filtro ciclónico.
-Protección de bajos, cubrebarras, dirección diferencial y transfer.
-Iluminación extra.
-Protector acrílico de faros.
-Compresor para neumáticos.
-Planchas y soporte en rueda trasera.
-Desconectador de ABS y de AIRBAG.
-Desconectador antena.
-Desconectador cortacorrientes.
-Barras techo con soporte para cofre-pala-5 jerrican-Hilift.
-Vaciador de Jerricans desde el techo.
-Doble batería con conectador de emergencia.
-2 Tomas para 24 V para ordenador y para otros usos.
-Soportes para sujeción de bultos en maletero.
-Nevera-congelador 50 l.
-Estructura de moqueta para cajones.
-Manos libres y conector Ipod y otros.
-Centralita de potencia +25 CV.
-2 Emisoras 27 Mz y 2 M.
-GPS Garmin 276.
-Clinómetro
-Muñeca hinchable de acompañamiento y para carril BusVao

sábado, 6 de junio de 2009

Preparando la ruta ciclista a Picos

El personal anda muy asustado con la acumulación de metros de desnivel que tenemos que chuparnos en Picos y algunos ya hemos empezado a hacer los deberes.

Oscar que le gusta llegar en forma a sus objetivos nos propone para hoy una ruta de subir, subir y más subir.

Parece que la salida del jueves tarde ha dejado agotados a los demás y solo nos juntamos 4 para este día de suma de metros.

Quedamos en la Pedriza sobre la cota 800 y decidimos subir a la Nava que andará por la 1.900. Una subida continua pero muy cómoda (aquí pongo el gráfico que me ha salido, con 1.200 m. de desnivel acumulado en 21 km. con otros 20 de bajada)


Nos adelantamos Charlyk y yo y detrás más tranquilos suben Nano y Oscar. En el desvío de la Nava por el km. 14 decidimos seguir subiendo en previsión que los dos que vienen detrás adivinen nuestras intenciones y sigan ascendiendo.

Yo llego arriba ya justito, llevo ya esta semana bastantes km. acumulados, Charlyk que anda más fuerte 2 km. antes de coronar le digo que se adelante. Al llegar arriba un lugar de vistas impresionantes pero jodidas por las 4 torres que le ha dado por hacer en Madrid a algún megalónamo yankirizado se acaba la pista, por lo que miras, te extasias y te bajas.

Al bajar nos encontramos a Oscar, nos pide que esperemos a que él corone, ya que se ha currado la subida no quiere quedarse a 1 km. de hacerse la foto en lo alto de la Nava por lo que Charlyk sale en busca de Nano que ha decidido no subir.......situación del momento: salimos 4 y estamos uno subiendo arriba, yo esperando a que lo haga, Nano abajo y Charlyk buscándole, ¡cojonudo! Una rutita la mar de organizada, es lo bueno de que no sean multitudinarias, que todos vamos agrupaditos, sin esperas, sin pérdidas con todo controlado y sin incidencias.

Bueno, se ha cumplido el objetivo, empieza nuestra preparación para la petada de Picos de Europa. Tenemos 9.000 metros para ascender, hoy han salido 1.200 de subida tendida y estoy hecho un cascajo, de puta madre jajaja.

En Picos morimos, fijo que morimos pero sarna con gusto no pica.

jueves, 4 de junio de 2009

4ª Ruta en TT por Picos de Europa

“Brutal, repito atroz”


17 de agosto 1.999

Empezamos La ruta en La Robla, un pueblo minero que es donde teníamos la primera reserva, allí nos encontramos con el resto del grupo.
Seguimos ya todos en caravana y cuando llegamos al pueblo buscamos nuestro Hostal, El Ordóñez de Celis. Cuando dejamos el equipaje nos acercamos a un restaurante que nos habían indicado en un complejo deportivo, pues en el hostal no tenían comida para todos los que éramos. El complejo estaba cerrado por lo que en un patio grande del hostal, donde teníamos aparcados los coches, montamos el chiringuito con nuestras viandas y algo de apoyo de la oronda y bien nutrida hospedera.

Entre orujos como es de rigor nos fuimos a gatas a dormir.

18 de agosto
Salimos camino de nuestra primera pista, que poco a poco nos iría metiendo en el corazón de Asturias.
Comimos en el monte, donde tuvimos que montar unas haimas para protegernos del sol. Después bajamos al pueblo que nos dejaría en la carretera. Antes de llegar a ésta, nos topamos con un puentecito con muy poca altura. Solo pudieron pasar El lada, Los Sanchis y los Torrentes, los demás como llevábamos cofres no nos era posible pasar así que buscamos un paisa de la zona que nos llevase por algún camino hasta la carretera. Por unos caminos muy cerrados, nos fue guiando, pasamos delante de la iglesia prerrománica de Santa Cristina de Lena, que es muy venerada por los amantes de los pedruscos.
Nada más pasarla, Chema tuvo un percance y una de las ruedas del Terrano se salió de la pista y cayó en un cortado. El coche tenía una inclinación lateral muy peligrosa, por lo que tuvimos que contrapesarlo entre varios mientras otros lo afianzaban con eslingas a los robles del otro lado del camino.
Luego tirando de cabestrante, lo fuimos devolviendo al camino.
Los demás se habían ido ya hacia el pueblo al Carrefour a comprar una tienda de campaña para Rafa y Pepa que se la habían dejado en Madrid, más tarde, a suregreso, la cambiarían en el Carrefour de Madrid por 2 pollos, lechugas y la compra d ela semana.

Nos juntamos en el hotel de Granda. No tuvimos mucha suerte con él. Estaba tras una gasolinera, lo que en Asturias es una incorrección de bulto, pero no siempre podemos tener suerte con las reservas.

Chema me estuvo ayudando a arreglar las válvulas de mis amortiguadores y después nos fuimos a acabar la tarde al bar del hotel. Después nos alcoholizamos y nos acostamos.

19 de agosto

Salimos camino de nuestra próxima ruta. No tiene mucho que contar.
Bueno contaré la verdad. No tengo ni idea de que hicimos, ni donde comimos, ni si pinchamos o volcamos.
Cuando la terminamos, en Villaviciosa, teníamos para los que nos habíamos quedado con hambre de pistas una segunda ruta y para los que ya estaban cansados, podían irse al camping Costa Verde en Colunga e ir montando el campamento.
Nos fuimos todos de ruta. Entramos en un riachuelo con grandes escalones y piedras y después de un par de kilómetros de técnica conducción seguimos un rato, hasta un punto donde un árbol cortaba la pista y que ya un año intentamos apartarlo y con 4 cabestrantes no hubo manera, por lo que nos dimos la vuelta y nos fuimos al camping.
Llegamos y como éramos muchos, nos habían reservado un espacio en el campo de fútbol, lo cual nos vino muy bien porque así nos apartamos de todo el chaboleo, que por estas fechas estaba a tope.
Montamos la ristra acostumbrada de mesas y sillas y cenamos y bebimos hasta la hora de dormir.

20 de agosto

Teníamos día libre. Un grupo nos fuimos de ruta, los cultos a ver monumentos, Los Torrentes a conocer los lagos de Enol y de la Ercina y el Santuario de la Virgen de Covadonga y los niños se quedaron en el camping y se acercaron a la playa que estaba al lado.
Habíamos quedado en Tazones con Antonio, Cuchica, Ringo y su mujer para ventilarnos una mariscada.
Tazones es un pequeño pueblecito de pescadores. Aquí Carlos V, cuando venía de sus jolgorios navales, tomó tierra por primera vez en la península. También son curiosas en este pueblecito las huellas de dinosaurios que han quedado marcadas en la roca. Y ya menos histórico pero también original, la casa que un menda se ha forrado de chirlas.
Comimos en uno de los numerosos garitos que hay en el pueblo y como era de esperar, nos pusimos ciegos a pelar.
Después de comer quedamos con Antonio, Ringo y respectivas –queda puntito machista pero me aburro de estar poniendo todos los nombres continuamente- en que luego nos visitarían en el camping para cenar todos juntos.
Al anochecer nos volvimos a juntar todos con nuestros invitados, que como antes lo habían sido por nosotros en Tazones, se sintieron obligados y nos atiborraron de fiambre Asturiano, quesos de la zona y dos cajones de sidra, uno para desperdiciarlo mientras escanciábamos y otro que ingerimos.
Antes de las doce, que cerraban el paso para los vehículos en el camping nos despedimos y se marcharon. Comenzó a chispear, mala cosa para mí, que últimamente soy hostigado para dormir al raso, pues la familia va aumentando de tamaño y ya no cabemos en la tienda.
Con mi carné de apátrida en la cartera, me guarecí bajo una mesa y allí pasé la húmeda noche con un chorrillo de agua que me entraba por el agujero de la sombrilla..

21 de agosto


Al día siguiente empapado, tomé la decisión de jubilar mi vieja tienda canadiense por otra de las de nueva ola que las llaman de igloo.

Secamos todas las tiendas antes de emprender la salida hacia los Picos. Haciendo tiempo dimos un paseo por el camping, donde debajo de un montón de tiendas, nos encontramos acampados a Ángel y su familia, el de los Ruteros. Con cuidado para no pisar a nadie, nos acercamos y charlamos un rato sobre nuestras vidas. Después nos pusimos en marcha. Nos íbamos a nuestro Santuario, Los Picos de Europa.

Hicimos un enlace por carretera y en Arenas de Cabrales nos desviamos a la garganta del Cares. Luego en la carreterilla que a la izquierda lleva a Sotres, vimos la boca del polémico túnel que han hecho para poder llegar al pueblo de Bulnes, único pueblo de la geografía española que aún está incomunicado y que únicamente se puede llegar a él en mula o andando una hora y media.
Ahora este túnel, por medio de un funicular, comunicará a sus 20 o 30 vecinos con el resto del mundo.

La polémica radica en si el funicular va a ser de uso exclusivo de los habitantes de Bulnes o si por el contrario se abre al público en general con el correspondiente impacto ambiental que tal medida conllevaría. Se baraja una tercera opción que es la de limitar el número de visitantes diarios.
Entre reunión y reunión para tomar la decisión, se les ha acabado el dinero y el túnel está terminado pero les faltan 700 kilos para montar el funicular.

Cogimos la carretera de Sotres y de ahí nos dirigimos a la pista del Jito de Escarandi. Allí estuvimos parados una hora, pues nos cruzamos con una furgoneta y como no había manera de pasar y el chaval estaba asustadísimo de ver donde se había metido, le ayudamos a dar la vuelta. Después de lo complicadísimo de la tarea seguimos hasta Bejes y en la pradera del año pasado, comimos y en el bar del pueblo nos tomamos unos cafés y unos helados y subimos otra vez para hacer la pista, esta vez por el Macandiú.

La hicimos como siempre, unos andando por el temblor de ver la caida y otros en coche y tras descansar un rato en el Casetón de Ándara salimos hacia el Refugio de Áliva, donde haríamos noche.

Cenamos y comentamos el plan del día siguiente, que al ser día libre ofrecía varias alternativas.

22 de agosto

Hicimos varios grupos, uno formado por Chelo, Esparteros, Marisa y los niños se dirigieron al teleférico, que tomarían para bajar a Fuente Dé y allí montar a caballo. Consuelo y los Rafas se pusieron mirando al norte y comenzaron a andar hacia Tresviso, unos doce o catorce kilómetros, donde teníamos reservada mesa a las tres. Hernán y familia se quedaron en el refugio y el resto nos encaminamos a hacer la subida a pata hasta el refugio de la Cabaña Verónica.

Llegamos agotados y ahí estaba el hijo del guarda del refugio que sus vacaciones las dedica a poner unos montones de nieve sacada de los neveros que incluso en esta época del año aún quedan en los Picos y en ellos coloca a enfriar refrescos. También vende gorras para el sol y crema solar, todo a precio de timo.

Charlamos con él y nos comentó que su padre se sube desde el teleférico a la chepa la botella de butano con la que se calienta la comida en el refugio. Viendo la agotadora senda que asciende hasta la madriguera, se te queda la cara de pasmo de escucharle.

También nos contó como los mozos de Espinama se subieron a los lomos el refugio. Algo que él definió perfectamente con una frase que hoy todavía utilizamos, el sufrimiento de la misión.
¡Brutal, repito atroz!

Era tarde, no nos daba tiempo a subir hasta los horcados rojos a contemplar el Urriellu, por lo que iniciamos el descenso a paso ligero hasta el refugio de Áliva.
Cuando llegamos, yo me adelanté a Tresviso para ir cogiendo el sitio en el restaurante, no fuese que llegásemos tarde y se lo diesen a otros.
Ya a un par de kilómetros de Tresviso me encontré a Los Rafas y Consuelo, les recogí y juntos nos fuimos al restaurante.

Desde este pueblo sale otra de las conocidas rutas de los Picos de Europa. La subida de Sotres, que en un empinadísimo zigzag, va ganando los 800 metros de desnivel desde la central eléctrica de Urdón, en el Cares. Tres horas y media de dura subida.
Este pueblecito que perteneciendo a Cantabria solo cuenta desde esta comunidad con este acceso, es utilizado por el cartero del pueblo para llevar el correo. Pues la otra entrada a él, la reciente carretera por la que nosotros hemos accedido, pertenece a Asturias.
Ya comidos, nos volvimos al refugio a asearnos pues por la noche teníamos reserva en el restaurante el Balcón, en Potes. Al anochecer por la pista de Mogroviejo alcanzamos Potes.
Después de cenar, optamos por subir nuevamente al refugio por la pista de Espinama. Llegamos tarde, charlamos un rato y nos fuimos a dormir.

23 de agosto

Empezaba nuestra ruta a tocar a su fin. Como siempre, Áliva huele a regreso.

Bajamos por Pembes a la carretera y en Cosgaya subimos al puerto de San Glorio. Luego, llegamos a Ledantes. Aquí teníamos que subir a la otra vertiente que nos llevaría por el Carrión hasta Castilla León. Paramos a tomar el almuerzo y charlando con un chaval de la zona, nos informa que la pista está cerrada y vigilada por el Seprona, al parecer queda una osa viva en los Picos y ahora está en celo. ¡Joder con la osa que delicada! Como nos jugábamos 50.000 púas por res de sanción, debatimos nuestro futuro en un consejo de desesperados y decidimos intentar llegar al Carrión por la pista que sube desde Caloca. Al llegar, un forestal con el ímpetu que proporciona un uniforme, nos da el alto y nos pregunta que a donde nos dirigimos, se lo explicamos y nos dice que por ahí también está cortado, ¡vamos que la osa está en todo Asturias, Cantabria y León! Nosotros, que entendemos de osas, decidimos visitar sus parajes y si podíamos, ayudarla en la busca del oso, ¿Habrá oso?, Como no haya oso mal asunto para la osa.

Le decimos al forestal que no vamos a subir hacia el Carrión, que solo vamos a buscar una explanada para comer. Nos deja pasar y nos vamos al Carrión donde el forestal se apuntó a las viandas que íbamos a zamparnos.

Llegamos y comimos allí, tras una roca, la única roca. Agazapados para que el sol no nos pillara, echamos un par de horas y luego por el Carrión, silenciosamente, nosotros también respetamos a la osa que amablemente nos ha invitado a visitar su provincia, alcanzamos San Salvador de Cantamuda el mismo sitio del año pasado.


En el hotel nos acoplamos en las habitaciones y ayudamos a montar a los Torrentes la tienda en el camping, pues no cabíamos todos en el hotel y se ofrecieron ellos para chabolear. Al día siguiente vuelta.

miércoles, 3 de junio de 2009

Servidores públicos en un planeta....imaginario


Si este cuento fuera real sería para llevarse las manos a la cabeza, si fuera real tampoco lo denunciaría, porque sin pruebas no sirve de nada, pero de todas formas, siendo un cuento....... ¿como denunciar un cuento? Además, si fuese real tampoco podría denunciarlo porque necesito trabajar y si no paso por el aro no me dejarían currar, así que toca sonreír, darles las gracias por el chantaje y mi pequeño desahogo imaginario, -faltaría más- va por aquí.

En un país ficticio que no existe, -¡por eso es ficticio coño!, sus servidores públicos, -nada que ver con los de aquí-, cobran sus propinillas a los constructores por no darles la lata con “oiga que ocupa demasiada acera”, “que los vecinos dicen que hacen ruido”, “que ha venido una hormigonera y ha formado un atasco”........etecé, etecé.

Ponen la manita, les da el encargado de las obras, -llamémosle en nuestro cuento Perico- una propineja y ale, a mirar para otro sitio. En agradecimiento por la voluntad de Perico abren su maletero lleno de Cds requisados a un mantero imaginario -en ese planeta imaginario también hay manteros- sacan 3 Cds y se lo ofrecen a Perico que los rechaza.

En ese país imaginario se pagaba de “impuesto de protección” 40 petrodolares cada 15 días durante mucho tiempo pero hoy han venido acompañados de dos ratones y un escarabajo y nos han dicho que quieren más cantidad y por más tiempo, que es un riesgo venir cada 15 días a poner la pala.

Pues nada, les dice el buen Perico que les da 100 al mes y en principio se van tan contentos con sus ratones y su escarabajo a su país imaginario dando saltos de alegría y grandes botes entre jolgorios.

Ha sido un espejismo, ...-Al loro si fuese cierto lo que cuento ahora-: A las dos horas viene un superior, en platillo volante, con chofer y dos escoltas imaginarios detrás en briosos corceles de dos ruedas, aparcan en doble fila, el superior imaginario forrado de galones, galones municipales, pero galones al fin, llamémosle en nuestro cuento Fu manchú y le suelta a Perico:

Fu manchú: ¡Oiga! ¿Usted que se ha creído, que estas son las rebajas del Corte Inglés? me he enterado que al gitano (otro personaje imaginario de este cuento) le dan 400 euros al mes por hacerles la ronda a la obra y a mis chicos, sus ratones y el escarabajo les dan solo 100 euros ¡De eso nada! Esta tarde vuelvo a pasar y espero que hayan mejorado la cifra. Y según viene se va en su platillo volante, su chófer y seguido de sus dos escoltas en sus briosos corceles de dos ruedas elegantes y altaneros.

Mi encargado Perico le llora: Verá señor agente imaginario, tenemos la solicitud de ocupación de calzada y acera pero es que el Ayto. de nuestro planeta no nos ha contestado desde hace 4 meses y no podemos parar las obras imaginarias estas que usted ve o por lo menos se debería imaginar.

Fu manchú: esto es una solicitud, ustedes pueden solicitar que quieren mear en la Castellana (palabras reales, imaginarias, pero reales) pero si no se les concede no sirve de nada este papel.

Pues nada: que se ha cerrado el trato en 1.000 petrodolares ahora y otros 1.000 al final de las obras si no queremos que nos vuelvan locos a denuncias imaginarias y "perder su protección", palabras textuales imaginarias.

Lo fácil sería conseguir todos los permisos en ese planeta y hacer las cosas bien, pues no, es imposible cumplir al 100% la normativa imaginaria y si quieren buscar las vueltas....siempre faltará algo, o Perico se pasará en medio decibelio de lo autorizado con el martillo picador, o habrá un gramo más de arena en la acera de lo permitido y como lo que Perico quiere hacer es trabajar, a tragar.

Pues bien, pasado un tiempo, -antes de vencer el segundo plazo- aparece con su platillo volante seguido de su séquito, su chófer y sus escoltas en los corceles, los briosos corceles, a comunicar que se le pague el segundo plazo anticipadamente que se jubila (palabras textuales imaginarias) con honores y después de jubilado no puede pasar ya, de paso ¿porqué no? solicita un plus por su jubilación y su imaginaria protección.

Le damos su segundo plazo y 200 petrodólares más y le suelta a Perico quitándoselo de la mano con muy malas formas ¿esto es lo que se estira tu jefe? ¡Ya le vale!

Aunque recuerde a un caso real en un pueblo de Madrid, si, si, ese que empieza por PAR y termina por LA, esto es pura imaginación mía. Un simple cuento que me ha salido de la mente......si hubiese sido cierto habría llamado inmediatamente a la Policía Municipal para denunciarles pero.... solo es un cuento.....¿a quien voy a denunciar un simple cuento de Fu manchús, escarabajos, corceles de dos ruedas, petrodólares y ratones?

domingo, 31 de mayo de 2009

Picos 9.000 m. desnivel acumulado

Acabo de recibir los perfiles que mi amiguete Dani ha sacado del paseito que nos vamos a dar por Picos de Europa en Julio.

Salen más de 9.000 m. de desnivel acumulado en 5 días jajajaja.....alguno como no se tome en serio la preparación se queda en el camino a que se lo coman los buitres.
.

domingo, 24 de mayo de 2009

África


La rutina en España me está comiendo vivo. El trabajo.....un asco.

Esto empezó (nos contaron) en "desburbujamiento," continuó con “anomalía económica” o reajuste mercantil,” siguió con deflación... o algo así, una palabreja que se inventan los políticos para que no nos enteremos de que está pasando entre los despistes que nos meten con las Olimpiadas y la gripe Nueva, gripe A, porcina o aviar, continuamos con aceptar que esto es una “crisis” y ya vamos por DERRUMBE DE LA ECONOMÍA MUNDIAL.

Yo ya no se donde estoy, donde me hallo ni a donde voy. Trato de hacer los deberes que me encarga el gobierno de turno como contribuyente obediente, mantener mi Empresa, no ingresar nada en caja, utilizar la imaginación, mantener puestos de trabajo, aguantar el chaparrón que hasta el 2.015 no nos lo quita nadie y..... a verlas venir, pero mientras.......me piro a África y que siga el Gobierno unos días con sus historias de relanzar la economía, bajando el euribor y haciendo bonificaciones fiscales de 500 pavos en la adquisición de coches y comprando ordenadores a los críos para que chateen.

Cuando se gastan las pilas unos tiran para la playa, se tumban con crema del 60 en una hamaca alquilada hasta la paella de las 3 y luego caravana de 8 horas de vuelta, otros se van al fútbol a cabrearse con su equipo y así quemar penas y crisis varias, otros se ponen en una cola detrás de 200 japoneses para ver las Lanzas de Velázquez y otros....tiran para África.

¡Que me las piro coño! que quiero perderme en la carretera, perderme en una frontera 5 horas hasta que me dejen pasar la línea de cambio de país, perderme en el desierto hasta que se me acabe el agua o el combustible, soltar adrenalina subiendo malamente una duna o bajándola desbocado, atrancar el coche en la arena y no poder moverlo, que me caigan 50 grados en la testa a ver si me la despeja, agotarme tanto como para no tener fuerzas para pensar en debacles económicas, encontrarme con un nómada que no tiene nada que perder, en fin, que me las piro y a ver si a la vuelta sigue todo igual....o no....me da igual, yo habré cargado pilas donde mejor las cargo, en África donde sin haber nada, lo recibo todo.

3 viajes, 50 días, 25.000 km. y 5 kilos menos.....mi meta. Luego......a seguir....o a verlas venir, lo que toque. Ale.

sábado, 23 de mayo de 2009

A hacer arreglitos al coche

Para Libia no te piden nada!!!!

6 ruedas.....220 litros de combustible....60 litros de agua.....más cerveza y orujo....Virgen santa de la pata quebrá donde meto todo esto!!!!

Equipaje imprescindible para cada todo terreno

TODOS LOS COCHES TIENEN QUE ESTAR PERFECTAMENTE REVISADOS, CON AMORTIGUADORES EN BUEN ESTADO Y MINIMAMENTE LEVANTADO JUNTO CON UN BUEN PROTECTOR METÁLICO

-120 CV de Potencia como a mínimo
-Un duplicado de llaves
-Autonomía para 1.100 km. (mínimo de 220 l. incluido el depósito)
-Emisora de 2 metros
-GPS + adaptador para coche
-Manómetro
-Compresor
-Cubre cárter metálico
-Snorkel o chimenea
-Móvil activado para Túnez y Libia (roming)
-60 l. de agua (dos ocupantes)
- 6 Neumáticos en buen estado y off-road
-Material de rescate (Planchas, eslingas y pala)
-Mapa de carreteres de Libia y Túnez (Michelin 741)
-Una mesa de camping
-Una silla por persona
-Tienda de campaña
-Saco de dormir
-Colchoneta o esterilla
-Hornillo y utensilios de cocina
-Linterna o frontal
-Pasaportes
-Carne de conducir de todos los posibles conductores
-Documentación del coche y seguro
-Carta Verde
-Ropa de abrigo, temperaturas alrededor de 5 grados en las frías noches del desierto

Equipaje recomendable para cada todo terreno

-Transformador de corriente
-Nevera eléctrica
-Luz portátil

sábado, 9 de mayo de 2009

La triología: Mauritania


Como no hay dos sin tres y lo que puedas hacer hoy no se debe de dejar para mañana que igual llueve o estoy cansado y no me apetece, para cerrar el año viajero que me voy a pegar, fundir el coche y quitarme el estrés del viejo mundo, a la aventura de Libia en Febrero con mi amiguete Guillermo y la de los vampiros por Transilvania en Agosto, le acabo de sumar una en noviembre a Mauritania que entre golpe de estado y golpe de estado suele estar tranquilo.

Un duro Raid que pondrá a prueba los nervios y la mecánica de los vehículos en el que se recorreremos gran parte del país atravesando antes el Sahara español, Sidi, Asmara y el Aayoun y desde aquí por un pasillo de 10 km. tierra de nadie, que han limpiado de minas y sin salirse un metro de él, entrar en Mauritania..

Desierto, dunas y grandes hamadas combinadas con las visitas a oasis como los de Terjit o Azoughi. Visitando Chingetti, Tidjikja y Nouadhibou entre otras poblaciones y disfrutando de lugares como el parque nacional Ban´c de Arguin, el Paso de Amodjar y el Paso de Nega, paisajes increíbles de los que te quedan grabados de por vida de gentes, desierto, desierto y más desierto. Un viaje en letras mayúsculas para vivir la aventura en estado puro.

jueves, 7 de mayo de 2009

Raid Transilvania 8-23 Agosto


Aunque África es mi continente y donde igual un día recogen mi esqueleto para meterlo en una caja de madera espero que de poco valor, para variar un poco, y de paso preparar el Raid de Mauritania en Octubre y el de Libia en Febrero, probar el Patrol de segunda mano que me he agenciado y que ahora me están makeando para meterle una preparación "transafricana-full"antes de perderlo en el desierto, nos hemos enciscado en un viaje con la más pura esencia todoterrenera y trialera recorriendo la región de los Cárpatos y Transilvania a través de los montes Apuseni, mezclando turismo y conducción 4x4 en los bosques de Rumanía y atravesando España, Francia, Italia, Hungría, Rumanía, Austria, Suiza y Alemania con 7.200 km. a cuestas entre el 8 y el 23 de Agosto que por allí se estará más fresquito.

Y para no hacer muy aburrida la ida y la vuelta antes de meternos en las trialeras rumanas y de visitar el castillo del Conde Drácula y su familia, visitaremos Venecia, Budapest, Viena, Munich y Ginebra, entre otras ciudades europeas.

Si el coche y los ocupantes aguantan, Mauritania y Libia nos esperan!!!

Así que este añito entre la ruta ciclista y andarina por los Picos de Europa, el rollito este del Drácula, las tierras mauritanas y la visita a territorio de Muammar al-Gaddafi creo que va a ser un año movidito que me ayude a desfogarme de los problemas que aquí tenemos y acometerlos con más fuerza que en España pintan bastos.

miércoles, 6 de mayo de 2009

¿Copiloto para Libia?


Esta noche me ha dado por pensar mejor que dormir. Ya he cumplido los 50 y entre pensamiento y pensamiento me ha dado por concluir a no mucho pensar que esta calle es de un solo sentido y solo se pasa una vez, así queeeee........me las piro a Libia.

6-23 de Febrero de 2.009

Busco copiloto con derecho a roce y a volante.

Requisitos:

Que hable mi idioma, más de metro sesenta, que de charla pero que no sea pesado, que no me hable de enfermedades, ni de médicos, ni de política ni de futbol, de crisis, solo un poquito. Que sea hetero, también acepto homo sin pluma...... y sin derecho a roce, que le guste subir dunas, bajarlas, palear bajo los coches, pasar calor y frío, comer bien y comer mal, dormir regular y dormir peor, que aguante las chinches, las ladillas, los pedos, las garrapatas y los piojos.

Vamos, que busco un primor para ocupar el asiento de mi derecha si no lío finalmente a mi compañera de viaje en esta calle de un solo sentido y por la que solo pasaremos una vez......menos los budistas, que creo que pasan dos, aunque la siguiente es a cuatro patas, a seis o a ocho.

Pues eso ¡¡¡QUE ME LAS PIRO!!!

miércoles, 22 de abril de 2009

3ª Ruta a los Picos de Europa "El Tanete"




6 de Agosto

Salimos camino de Cervera de Pisuerga, donde a pocos kilómetros, en un pueblecito que se llama Resoba salía la pista que paralela al río Carrión y vadeándolo en varias ocasiones nos acercaba a los Picos de Europa.
En Resoba tuvimos que meternos en el coche a un paisa para que nos guiara hasta el otro lado del pueblo que como andaba en fiestas lo habían cortado.
Comimos a orillas del Carrión y continuamos ruta hacia Tudanca, el pueblo de Nieves. Nieves había cerrado el local como alojamiento, manteniéndolo como casa de comidas, por lo que nos gestionó la pernocta en la casa de uno del pueblo, que la había “acondicionado” para recibir huéspedes.
Al llegar a Tudanca, saludamos a Nieves y primero fuimos a una casa rural que tenía muy buena pinta para ver cuantos podíamos alojarnos en ella y escaquearnos de la otra. Finalmente conseguimos dos plazas que utilizaron Consuelo y Chelo.
Los demás no tuvimos más remedio que pasar por el aro e irnos al “casero morro” de Tudanca.
Nos enseñó las habitaciones, en alguna, a base de apilar camas nos metimos cuatro o cinco. En un desván que había que entrar a gatas, nos dijo que podíamos hincharnos un colchón y dormir allí, otros.
Como pudimos nos acoplamos todos a razón de 2.000 Ptas. cabeza. En un acto de diplomacia comercial, con la intención de que saliésemos contentos y quizás volviésemos, nos condonó el precio de una persona, lo cual agradecimos y prometimos volver en una próxima reencarnación.
Subimos a cenar y celebramos el cumpleaños de Belén entre cánticos y jolgorios, charlamos un rato con Nieves y su marido, dos forofos del todo terreno y nos fuimos a dormir a los aposentos del “casero morro” de Tudanca.
El Tano mamífero sin duda, pero alejeado de la definición de humano por voluntad propia, durmió poco y los demás menos. El dueño de la casa había dejado una bombilla -que no lámpara- encendida para que no nos descornásemos si teníamos que bajar por la noche al baño, el Sanchi la desenroscó y así pudimos conciliar el sueño. Poco tiempo duró la cosa, el Tano roncaba.
No era un ronquido normal, era “el ronquido”, de mamífero si, de humano no. Por lo que turnándonos toda la noche para chistarle, avanzamos unas cuantas horas de descanso.
A las cuatro o las cinco, como “no le dejábamos dormir”, decía que porqué chistábamos, se desveló y ya terminó la noche leyendo a la luz de la luna en el poyete de la ventana, no se que libro era, pero si recuerdo que era de esos tostones insoportables no aptos para esas horas de la madrugada, bueno ni a ninguna otra hora, excepto para nuestro peculiar amigo Tano. Yo, cuando abría un ojo, le veía leer y beber horchata, aunque más tarde averiguamos que no era su bebida favorita, traía una bota hasta arriba de ron.


7 de Agosto

Desayunamos en casa de Nieves y salimos por la pista que sube desde el mismo pueblo camino de Bárcena Mayor, donde teníamos previsto comer.

Durante el trayecto ya el Tano se había hecho buen amigo de la emisora, trincaba la “patata” y comenzaba a hablar. No decía nada muy concreto, tan solo hablaba, como si se le olvidase de que estábamos todos a la escucha.
Posiblemente sin darse cuenta, empezaba tratando de decir algo preciso, pero se le iba la olla y terminaba pensando en voz alta sin percatarse de que nos lo estaba radiando. Molesto en si, no resultaba, porque llegaba un momento en que ya era como el tráfico en las ciudades, que se te mete el soniquete y ya no lo oyes.
Así que el Tano “pensaba y pensaba” con esa voz ininteligible y rota que su alcohólica garganta le produce, mientras, los demás nos evadíamos y charlábamos con nuestros respectivos acompañantes en el coche, puesto que la emisora la tenía expropiada y no estaba operativa para los demás. Lo peor, Antonio, su compañero de camarote, pero nada que un par de botes de aspirinas no solucionasen.
Fue una tónica durante todo el viaje que nos mantenía incomunicados entre coches, pero que potenciaba la conversación en el interior de cada cabina, lo que ayudó a conocernos mejor a los integrantes de cada automóvil.
Entre pensamientos y reflexiones llegamos a Bárcena, nos acercamos a saludar al Pin y le pedimos que nos preparara una mesa mientras dábamos una vuelta por el pueblo.
Después de comer retomamos la ruta en La Celsa, donde subimos hasta el refugio de cazadores que habíamos descubierto el año anterior y ahí nos pegamos una tumbada entre mierda, chinches, piojos y garrapatas .
Después de sestear, nos desinfectamos y salimos ya con destino a Abiada, nuestra siguiente parada. En el camino nos topamos con una gran charca que no nos resistimos a vadear. Era una mezcla de agua, fango y mierda, pero no nos hicimos de rogar. Como nos quedábamos enfangados, teníamos que quitarnos los pantalones y el calzado para meternos en ella y fijar las eslingas y así poder ser rescatados por el servicio de pocería y desatascos.
¡No lo pasó bien el Tanete!, viendo como destrozaba el coche que al parecer le correspondía a su mujer en la disolución de su matrimonio y pronto le debía entregar.
Echamos un par de horas y luego entre una espesa niebla salimos a la carretera y llegamos a Abiada.
Embarramos todo el hotelito, por lo que pedimos fregona y cepillo al dueño para ir limpiando cada poco.
La mujer del hostelero no soltó la mocha en toda la tarde.
Cenamos y después de pasear un rato por el pueblo nos fuimos a descansar.

8 de Agosto

Salimos hacia el Puerto de la Palombera, la pista de los años anteriores, paramos en el riachuelo de siempre a comer y seguimos ruta pasando otra vez por Uznayo, donde saludamos al alucinado Moisés, un paisano que conocimos en viajes anteriores y que nos miraba de arriba abajo con extrañeza, supongo que por lo numerosos que éramos, cuando le conocimos éramos nueve y éste año ya doblábamos. Nos confirmó que mantenía su viejo “G”.
Seguimos camino hasta Potes donde teníamos que apañarnos un camping para una veintena de personas durante dos noches.
Cuando llegamos, el camping de otros años estaba lleno, pero la encargada nos hizo una gestión en el que está al pié del teleférico y nos comunicó que les quedaban dos parcelas ¡para seis tiendas! Pero es lo que había y la verdad que nosotros borrachos nos contentamos con poco.
Cuando llegamos el camping estaba alicatado, fuimos a visitar nuestras parcelitas y empezamos el encaje de bolillos. La primera tarea era situar la tienda del Monstruo y Mar que ocupaba lo que dos, después nos fuimos ubicando los demás como pudimos. “El chabolismo” en su plena esencia.

9 de Agosto

Día libre. Nos disolvimos en grupos según gustos y planes. Unos se quedaron en la zona montando a caballo y paseando, otros se fueron a ver pedruscos, como el de Santo Toribio de Liébana y supongo que la iglesita de Piasca y la de Santa María de Lebeña. Nosotros, Juanma, Sanchi, Esparteros y yo, subimos en el teleférico e iniciamos una ruta a pié, que pasando por el refugio de Cabaña Verónica –una armadura metálica para cuatro plazas y que es la parte superior de un barco bombardero de la 2ª guerra mundial que subieron allí en pedazos sobre mulas por los años 50 o 60-, ascendimos a los Horcados Rojos y sujetos con el cable que han instalado para ayudar a descender, iniciamos la peligrosa bajada de cuatrocientos metros con tramos casi verticales hasta la Garganta de los Boches, de ahí pasando por el Jou sin Terre –unas depresiones muy características de los Picos – llegamos al Picu Urriellu, donde comimos y descansamos en el refugio de Delgado Úbeda, que ya conocimos anteriormente pernoctando en él.
Después de comer nos dispusimos a iniciar el descenso por la senda que llega al refugio de la Tenerosa. Habíamos conocido a dos parejas que no pretendían haber llegado hasta allí al no tener forma de volver si alcanzaban el Urriellu. Les animamos a venir con nosotros ya que les solucionaríamos el regreso.
Habíamos quedado con el Nene y Rafa en que nos fuesen a recoger con el Monterey al collado de Pandébano, subiendo por las pistas de Espinama, por lo que les hicimos una llamada para que viniesen con otro todo terreno más a recogernos.
Regresamos pasando antes por el refugio de La Tenerosa, donde está su guardesa “La Tenebrosa”, la anciana amiga del Topo que nos vende los quesos. Al grito de TENEBROSAAA salió de su cabaña secándose las manos en su negro mandilón y contestando “QUIENNN ME LLAMA”. El Topo después de saludarla y hacerse una foto con ella, no sin antes en un femenino y coqueto gesto, colocarse los pelos para el mismo lado, inició un laborioso esfuerzo de regateo para que le rebajara un queso 200 Ptas. La Tenebrosa no es de las que se dejan amilanar y mucho menos domar, con lo que el Topo desistió, agachó las orejas y se despidió de su vieja amiga.
Descendimos sin queso el Collado de Pandébano echando una mano a Esparteros que llevaba una rodilla tocada del palizón y nos sentamos a esperar a que vinieran a recogernos.
Sobre las seis llegaron Rafa, Chelo y el Nene, nos montamos todos en los coches y por pista regresamos al camping. Una de las parejas nos acompañó a tomar unas cervezas con nosotros.
Después de contarnos cada grupo nuestras vicisitudes, preparamos la cena y nos acostamos.

10 de Agosto

Nos acercamos a Potes después de recoger el chaboleo y estuvimos paseando por sus calles y visitando las típicas tiendas de paridas y recuerdos, donde no puedes irte sin comprar algo, lo que sea, meterlo en algún rincón libre de nuestros TT y que más tarde, ya en nuestros destinos, tendríamos tiempo de tirar.
A media mañana iniciamos la ruta, subimos a los repetidores de TV del cerro de Arabeles y después de algunos despistes, conseguimos llegar a Bejes sobre las dos, por lo que antes de entrar en el pueblo, en una pequeña pradera sacamos la artillería y nos dispusimos a comer.
Nos tomamos unos cafés y unos helados en el bar del pueblo e iniciamos la subida hacia la terrorífica pista del Macandiú. En el camino un paisanote –el padre del alcalde- me pidió que le acercara a la fuente de los Lobos. Hubiera sido muy agradable su compañía si no fuera por el olor que me dejó en el coche. En Bejes ya han subido la red de agua al pueblo, pero éste parecía no haberse enterado.
Entra peste y charla, conseguimos llegar conscientes a la fuente que en esta época del año manaba un hilillo de agua, no suficiente para recomendarle un lavado de bajos a nuestro amigo. Nos despedimos de él, nos desinfectamos y nos metimos en el bosque de hayas previo a los precipicios de la pista del Macandiú.
Los que no conducían, viendo justo debajo de su ventana la caída, optaron la mayoría por apearse e ir andando y así evitar en lo posible “La gran guarra” si había algún despiste de conducción.
La pista estaba totalmente suelta, por lo que según pasábamos con un lado del coche totalmente pegado a la roca cortada a pico y barrena y que acariciaba nuestras chapas, por el otro caían al vacío los guijarros que desplazaban nuestras ruedas. ¿Qué habría pasado si hubiera venido un coche de frente?
Llegamos unos sentados y otros andando al Casetón de Ándara y junto a él, nos tomamos unos refrescos mientras respirábamos hondo y comentábamos nuestras sensaciones. Después nos acercamos a Sotres, donde en la típica tienda de objetos inservibles, adquirimos alguna chorrada más, pues todavía quedaban pequeños huecos en nuestros maleteros.
Emprendimos el camino que nos llevaba al refugio de Áliva, llegamos, nos duchamos y después nos acercamos con los coches al teleférico, donde contemplamos las vistas desde un pequeño mirador metálico colgado en la pared de la montaña. Bajo nuestros pies, entre las separaciones de los perfiles metálicos, veíamos los 800 metros de caída vertical que hay hasta Fuentedé y el camping donde habíamos pasado las dos noches anteriores.
Regresamos, cenamos como unos señorones, después de las penurias de días anteriores y nos fuimos a dormir en este privilegiado lugar inmerso en el corazón de los Picos de Europa.
A la mañana siguiente, volvimos juntos hasta Torrelodones, comimos en el Cazador y nos despedimos.

domingo, 12 de abril de 2009

Pequeña guía para movilidad africana

NOTA.- La única pretensión de esta estúpida guía es la de tratar de acercar al viajero a países remotos sin grandes esfuerzos oracionales o de idiomas.
Ha sido una labor ardua y laboriosa de dos largas horas, que espero que el gran esfuerzo que ha supuesto para su confección, tanto la recopilación de datos, accesos a bibliotecas, o viajes a habitaciones lejanas para confrontar información, produzca grandes satisfacciones a todo aquel aventurero que un día, decide dejarlo todo, colgar los bártulos y encomendarse a la noble y gratificante afición de traspasar fronteras sin tener ni puta idea de hablar en Arameo. Si se ha conseguido: LA TAREA HA VALIDO LA PENA O NO, YO QUE SÉ.

Edición 2.002. Autorizada su reproducción parcial o total Incluso su destrucción en bolsa amarilla.

FLEJE: Cualquier elemento, pieza, piececilla, útil o segmento que forma parte de cualquier objeto ajeno al cuerpo humano.
Normalmente sirve para denominar a los elementos de tornillería – cerraduras - asas de maletas - partes metálicas del chorizo – iluminación – fontanería - pinchos de brocheta - parte superior del envase del tajine - aceros y ornaflos en general.
También puede utilizarse para designar elementos que aunque en contacto con el cuerpo humano, no forman parte de él. Véase: hebillas de pantalón - forflullo del sostén - remache de los zapatos por el que pasa el cordón - excepcionalmente también puede denominarse al agujero para inserción de anillos en las orejas.

NO TEM: Conjunto de palabras con identidad propia que provienen de “no” y de “tem”. Se utiliza como el “no compre pa” pero con sujetos árabes.
Significa: no tengo - no te entiendo - se me ha terminado - no me toques los cojones – no necesito – “pide a los del coche de atrás.
Se puede ampliar su significado para explicar: Estoy cansado - No sé que te pasa - estamos perdidos ¿tiramos al norte? Y en general cualquier situación de desconocimiento, incredulidad, desazón, incluso desasosiego.

POTO-POTO: Tierra – madre- barro- caca – culo – pedo –pis – nación y cualquier otra cosa que forme parte de uno mismo. Véase : yo, mi, me, nos, coche, bota vino, llave de la habitación, billetera, pasaporte, papel higiénico, en algunas zonas es habitual el “POTO POTO NI DE COÑA” esto es, lo que no se puede o debe ceder o enajenar, como cama grande, silla plegable, cacerola para fabada, cuchara, inflador de colchoneta…

UAJA: Significado espasmódico para definir una situación de aceptación o agradecimiento. Equivalente a “OK” en el oeste, “Vale quillo” en Andalucía o “su solicitud ha sido aceptada” en diversos estamentos públicos. Se usa para denotar conformidad.

RODAMIENTO: Fleje gordo y normalmente bastante cabroncete.

MECAGÜENMICALAVERA: Se me ha roto un fleje.

BALLETA: 20 Dirham.

MOHAMED de Zagora: experto en flejes – loctite con patas – apaño. Normalmente el que te saca de apuros, se lleva las hostias, evita que te vuelvas a España. No necesita dormir, va a 220 W y normalmente es de bajo consumo.

CHARLY: Elemento entre 0 y 15 años capaz de sostenerse en pié, correr descalzo por las piedras, salir de cualquier parte del desierto y pedir de forma insaciable, bolígrafos, caramelos, dirham.

OBY WAM: Elemento, normalmente de más de 15 años recubierto con capucheto que le tapa las orejas y las cejas. Se suelen mover por los arcenes de las carreteras, bien andando, bien dando pedalines o en burrito.

YOTECONOZCO: Sufijo que sigue a la primera frase de un moro al que no has visto en la vida y pretende llevarte a algún sitio.

GUARDACOCHES: (Ver Obi Wam) tiene la misma forma que éstos pero en posición cubito supino, esto es, horizontal. Disponen de ojos pequeños o carecen de ellos. Suelen vestir con pijama, manta y almohada. No son útiles y si han dormido bien, se les suele dar Dirham (ver bayeta). Es entonces cuando mantienen posición vertical y si disponen de ojos.

ÑAPA: Cualquier arreglo que lleva implícito el uso de Loctite, cinta americana, latas de Coca Cola. (También vale de Fanta), flejillos pequeños, grasa, cuerda de pita, incluso bramante. No funciona en España.

GARANTÍA MARROQUÍ: Factura que gestiona a la vuelta el concesionario de cada marca tras el “apaño” marroquí o ñapa.

6ª Caravana al López Ibor (maroc)


6ª Expedición a Marruecos.- La caravana del López Ibor

23 febrero

Salimos hacia la gasolinera de Aranjuez donde a las 8 nos agruparíamos para salir.

Habíamos quedado a la una con mi compi, Esparteros, en Santa Fé, un pueblo junto a Granada. Puntuales nos encontramos con él. Llevaba un Stratus que pensaba dejar apoyado toda la semana en la tapia de algún cuartel de la Guardia Civil.

Láchar, un pueblo que había poco más adelante, tenía Cuartel, así que nos dirigimos a él.
Llegamos, plantamos el coche y avisamos al Cabo de guardia, que nos tomó los datos y nos dijo que no había problema. Seguimos camino.

Paramos a comer en un restaurante de carretera, donde dos Alemanas, madre e hija, distraían a mi amigo y compañero Esparteros. Allí mismo preparamos la primera tanda del fondo, para los primeros gastos y pagar en la agencia.

Llegamos a Algeciras y buscamos nuestra agencia, Indotour, Gregorio y su hermano Emilio nos estaban esperando, nos facilitaron los papeles y nos acompañaron a embarcar en el Ferry de las nueve, el último del día. Embarcamos y puntuales salimos rumbo a África. Durante el trayecto y después de deambular y curiosear un rato por el barco.

Sobre las once, llegamos, cambiamos nuestros relojes a las diez, habíamos ganado una hora que ya se encargaría la policía fronteriza de hacernos perder.

Nos tuvieron dos horas pidiéndonos papeles, leyéndolos al revés, mirándolos por delante, por detrás, se los llevaban, los traían, nos los devolvían y cuando los teníamos guardados, nos los volvían a pedir. ¡Estamos en África! No hay ninguna duda.

Entre papelito y papelito, pululaban por nuestros coches, pizpiretos moretes con unos batines de color azul que nos metían una mano por la ventanilla con la palma hacia arriba, la cabeza levemente inclinada hacia la derecha y una mueca de solicitud. “Dirham, messié, Dirham.” Eran los ayudantes de la policía de aduana. Cada uno se los ventilaba como podía, al Monstruo se le oía: “Venga Torpedo vete a dar la vara a otro lado”. Otros les mandaban al coche de los Sanchi, explicándoles que el Nene llevaba el fondo, que le dieran la murga a él. Yo les decía en mi Francés de andar por casa No tem y parece que funcionaba, me miraban, vizqueaban y se iban a otro coche.

A las doce conseguimos escapar. Salimos del Puerto y buscamos nuestro hotel en Tánger, “el Solazur”. Cuando llegamos, aparcamos en la puerta, un hombrecillo con chilaba marrón y garrota en ristre dirigía las operaciones de aparcamiento. Era el guardacoches. Mientras sacábamos nuestro equipaje, dos chavalillos con un barco de marquetería grandísimo sobre sus cabezas nos lo intentaban vender. ¿Dónde íbamos a meter ese trasto en nuestros cargados automóviles? Se lo tratábamos de explicar pero no atendían a razones. De repente nuestro guardacoches se lía a garrotazos con otros chavales que rondaban nuestros coches hasta que los puso en fuga. ¿Teatro para ganarse la propina? Supongo.

Entramos en el hotel y otra sorpresita. A las 12.30 de la madrugada sin cenar, nos ponen a hacer los deberes, en Marruecos es obligatorio cada vez que entras en un hotel, rellenar unos papelitos. Nombre, domicilio, destino, procedencia, profesión. Aquí los más avezados en estos viajes se entretenían poniendo en la profesión, piloto de caza, taxista, prostituta, torero, monja de clausura, da igual no lo leen.

Por fin conseguimos ir a cenar. Una cena fría que habían tenido la atención de ponernos, pues a esas horas el restaurante ya estaba cerrado. “Cortesía Marroquí”. Esto no tiene ironía, es verdad. De postre, naranjas. Esto si tiene ironía. Después de cenar, en los salones del hotel nos tomamos un té moruno y nos fuimos a dormir. A las 5 de la madrugada el Imán con sus cánticos desde el minarete, me despertó.

24 de febrero

Las 6.45. Diana.
Nos duchamos. Lo pongo, porque como posiblemente fuese la última vez que lo hiciese, quiero que quede manifiestamente publicado.
Bajamos a desayunar, un buffet – ¿cual será la traducción de esta cursi palabra al español?- estaba muy completito y por supuesto amenizado y decorado con naranjas.

Cogimos nuestros equipajes y al salir, socorro, allí estaban todos, a las 7.30 de la mañana, con sus manos repletas de colgantes, sortijas, camellitos, gorros de lana, y todas las pijaditas que tratan de encasquetar a los turistas. No nos podíamos desprender de ellos, se nos echaban encima.
Adquirimos algunas cosas mientras colocábamos nuestras emisoras y antenas, que antes de pasar la aduana tuvimos que esconder. En Marruecos está prohibida la entrada en el país de emisoras de radioaficionados. Motivos de seguridad nacional. Creo que llevamos la misma frecuencia que el ejército Marroquí.

Salimos de Tánger y paramos en una gasolinera a repostar y seguir nuestra marcha bajando por la costa hacia Casablanca, donde hicimos un alto para visitar la impresionante mezquita de Mohamed V, el abuelo del actual rey y realizada por su hijo Hassan II.
En las proximidades de Kenitra, paramos a almorzar. Llevábamos un jamón que ante la atónita mirada de los marroquíes empezamos a depilar.

Llegamos a Casablanca y aparcamos junto a la mezquita, en dos segundos teníamos media docena de guardacoches encima de nosotros, pactamos con ellos 5 Dh. ¡Por coche! nos decían ellos. ¡Una leche! contestamos nosotros. No recuerdo quien se llevó el gato al agua, pero imagino que ellos.
La mezquita se levantaba en la costa, Hassán la había mandado construir ganándole terreno al mar. Cuando levantaron el minarete no le pareció suficientemente suntuoso y lo mandó derribar para hacerlo más grandioso.
Paseamos un rato por los alrededores y proseguimos camino, nos quedaba mucho hasta Marrakech.
A las dos paramos a comer en la terraza de un baretillo de Settat. Creo que fue aquí, donde en una excursión anterior, el Carlitros atropelló a una persona que finalmente murió.
Negociamos con el dueño que nosotros poníamos nuestra comida y él ponía la bebida, allí es normal. Sacamos nuestros embutidos y por supuesto nuestro jamón. El Sanchi se había traído hasta el jamonero para cortarlo. El Sanchi piensa en todo, por traer se había traído hasta una radial.

Después de comer seguimos nuestro camino y ya para las siete llegamos a nuestro hotel en Marrakech. Gestionamos en recepción después de hacer los deberes, que viniesen a buscarnos unos taxis. Allí en Marruecos tienen los “petit taxis” que apilan a cuatro y los “gran taxis” que apilan a siete. Como estábamos en carretera y a los pequeños no les permiten salir, pedimos dos de los grandes.

Cenamos pronto, tajine o cous cous, no se, uno de los dos y de postre… ¡Hombre! aquí había dulces marroquíes ¡que buenos! Y por supuesto naranjas.
Después de cenar y de entoligarle una botella de Margot a uno de los de la recepción, que rápidamente se escondió entre los pantalones, -en Marruecos está penado con la cárcel para los nativos el consumo de alcohol- nos montamos en nuestros taxis camino de la famosísima plaza de Djemma el Fna.
Llegamos a la plaza, que estaba abarrotada. Encantadores de serpientes, sacamuelas, aguadores, cuentacuentos, boxeo entre niñas de 13 o 14 años y un montón de espectáculos en los que el público hacía numerosos corros.
Si te quedabas mirando alguno, a pagar. Más allá, los numerosos chiringuitos con su característico olor a grasa, carne de cordero y especias. Había decenas de ellos, todos en fila, formando calles entre unos y otros. Paseamos entre ellos y con caritas de no haber roto un plato agradecíamos y esquivábamos sus invitaciones para que nos acercásemos a tomar algo.
Nos acercamos a las tiendecitas que rodeaban el gran Zoco, que ya estaba cerrado y nos embebimos en el difícil arte del regateo. –técnica que trata de que el timo sea lo más leve posible.-

¿Cuánto vale esto? –Cara de desinterés absoluto-.
30 Dh, señor –Cara de “le estoy haciendo un regalo”-
¿¡¡30 Dh!!? Cara de “¿tú te has vuelto loco?”.
¿Cuánto pagar señor?
¡5 Dh! ¡Como mucho, donde vamos a parar!
¡¿5 Dh?! Gesto de que va a sacar una daga y me la va a hacer tragar. Ofendido total. Gesticulaciones varias. Movimientos descompasados de brazos. Palabras altisonantes. Alá me castigará sin paraíso.
…Se relaja. ¡Uff menos mal! ... 25 Dh señor.
¡6 Dh! ni uno más.
20Dh, ¡no 6!
Señor 18Dh. ¡he dicho 6!
15Dh señor, último precio.
¡Diez!, le tiendo la mano, pone cara de estafado, me mira, sonríe y me da la suya.
Hemos hecho trato. “Gracias amigo, tú amigo”.

En quince minutos de laborioso trabajo he adquirido algo que no me sirve absolutamente para nada.
Y no lo hagas de otra manera, quizás aquí, más resabiados que en el sur, si no regateas, extrañados te lo darán. Pero el buen marroquí, el Bereber, no admitirá que te lleves algo sin regatear e incluso te invitará a un té moruno durante la negociación que nunca debes despreciar. Y si prolongas la charla, incluso te invitará a su casa y te ofrecerá todo lo que tenga.

En Marruecos no hay prisas, no las demuestres, esto no es Europa. Charla con ellos, despacio, el reloj es malo.
“Prisa mata” “En Europa mucha prisa” “cuando llegan ¿Qué hacen?” “En Europa muchos corazones puff”, suelen decir golpeándose su pecho.
Después de nuestras compras nos fuimos a tomar una abominable cerveza y a las doce, nuestros taxis nos estaban esperando para devolvernos al hotel.

25 de febrero

Otra vez madrugón. Esquivando los mondongos gigantes que una manada de pavos reales dejaban por los jardines del hotel, llegamos al comedor. Otro suculento Buffet –maldita y cursi palabreja- y por si era de nuestro gusto… naranjas.
Recogimos nuestro equipaje y nos despedimos de nuestro amigo, un camarero que cada vez que nos veía nos decía “Hola, Coca Cola”…era todo su español.

Nos esperaba otra dura etapa por carretera hasta Foum Zguid, la auténtica puerta del desierto y no Ouarzazate, la que venden a los turistas.
Llegamos a media mañana al Tizin Tichka, en pleno corazón del Atlas, subimos el puerto y paramos a descansar y cotillear las tiendecitas de los vendedores de fósiles. Allí conocí a Hare, mote que me puso un morete y que ahora cada vez que nos vemos nos llamamos mutuamente así. Hola Hare. Que tal Hare.
Después de cerca de dos horas intentando escaparnos de ellos. Todos decían que les habíamos dado palabra de visitar su puestecillo. ¡Que morro! Te hipotecan con el honor.
Picamos algunos con compras y seguimos camino. Aquí nos metíamos en harina, comenzaban las duras pistas del Atlas.

Hicimos un alto para comer, unos niñitos nos miraban, primero tímidamente, de lejos, después, poco a poco, con pasitos imperceptibles se iban acercando.
Como aquel juego que hacíamos de pequeños “El escondite Inglés”. Cuando no mirábamos, se acercaban, si mirábamos, se paraban.
Les dimos algo de ropa, unas chucherías y seguimos hasta Ouarzazate, donde nos desviamos 20 kilómetros para conocer su Kashba, una de las más famosas de Marruecos.
Después deshicimos los 20 kilómetros y ya anochecido cogimos rumbo a Foum Zguid. Al llegar ya sobre las nueve, un control de policía nos paró, nos pidió los pasaportes, preguntó donde íbamos y nos dejó continuar.
Entramos en el desierto de la mano de nuestros GPS, recorrimos 30 o 40 kilómetros de una malísima y pedregosa pista buscando una zona para acampar.
Sobre las once la encontramos. Molidos montamos el campamento, nos hicimos la cena y caímos desplomados en nuestras colchonetas. Nuestra primera noche en el desierto.

26 de febrero

Las 7, música clásica en el desierto desde mi destartalado aparato de música.

Fuimos saliendo de nuestras tiendas, nos preparamos el desayuno, recogimos y salimos por una dudosa pista que enfilaba directamente a Argelia. Nos comunicamos por las emisoras que seguiríamos unos kilómetros y si no rectificaba rumbo, nos daríamos la vuelta.
Viendo que nos llevaba irremisiblemente a la dudosa e indefinida frontera entre Marruecos y Argelia, decidimos dar la vuelta. Cogimos otra pista rumbo Este y al cabo de unos kilómetros en un puesto militar, nos dio el alto un desaliñado soldado. Preguntó donde íbamos, nos gorroneó un cigarrillo y continuamos.

Un poco más adelante, optamos por abandonar la pista y guiándonos a rumbo penetramos de lleno en el desierto, dirigiéndonos a las zonas de dunas. Bajamos la presión de nuestros neumáticos y nos perdimos entre ellas. Había que ir esquivándolas y buscando pasos que el color de la arena es el que nos indicaba por donde debíamos ir sin atascarnos. Después de varios atrancos que necesitaron de eslingas y pala para desatascarnos, decidimos parar en un lugar rodeados de dunas y entretenernos en atacarlas a ver quien conseguía subirlas.

Estuvimos un par de horas jugando en las arenas y decidimos buscar el divertido río de arena que nos llevaría al Oasis.
Para salir de ese laberinto, fuimos siguiendo la estela que nuestros GPS nos habían dejado marcada en sus pantallas y cuando sorteamos las dunas, tomamos rumbo 60 y nos fuimos acercando al río de arena. Nos topamos con él, un cauce seco, con una blandísima arena que retiene los coches y que el más mínimo descuido te atascaría obligando a los demás a parar con el consiguiente peligro de quedarnos todos enganchados en la arena.
Seguimos por el río hasta que en un bote imprevisto, la pajarera del Topo, el catre que lleva sobre el techo de su automóvil, salió despedida. Buscando zonas de arena dura fuimos parando.
No tenía buen arreglo la cosa, así que decidimos sacar la radial del Sanchi y cortarla en varios pedazos para que pudiera entrar en el coche y más tarde cuando saliésemos del desierto, en algún taller se la pudiesen soldar. No pudo ser, nuestra baterías de energía no daban la potencia suficiente a la radial para girar, por lo que la tuvimos que trocearla y entre varios coches ir acoplándola.

Seguimos camino hasta el Oasis, allí comimos, bajo unas Haimas y viendo que la noche se nos echaba encima y nos iba a costar mucho navegar de noche por el desierto, intentamos negociar con el del oasis precio para dormir en él. No hubo acuerdo, por lo que decidimos atravesar el desierto y llegar a Zagora.
Subimos la presión de nuestros neumáticos que al entrar en las dunas habíamos quitado y ya casi anocheciendo nos pusimos en marcha.
A las diez de la noche conseguimos salir del desierto y una vez repostamos combustible en Tagounite, enhebramos por carretera hasta Zagora.
Llegamos a las once, buscamos hotel, nos dieron de cenar tajine y de postre naranjas y nos fuimos a desplomarnos en los catres.

27 de febrero

Por la mañana salí de la habitación y un morete regordete con un grasiento mono azul nos estaba esperando, era Mohamed, que había olisqueado que llegábamos y ahí nos estaba esperando para ofrecernos sus servicios y experiencia mecánica.
Quedamos en que después de desayunar le acercaríamos los coches.
Desayunamos buffet y nos fuimos al taller.
Mientras Mohamed y su prole de mecaniquillos nos limpiaban filtros, engrasaban rótulas y revisaban nuestros amortiguadores, nos fuimos a la tienda de su primo.
Rodeados de niños que nos trataban de vender de todo y que por supuesto consiguieron, entramos en la tienda del primo de Mohamed. Allí nos sentaron alrededor de una mesita, nos sirvieron un te moruno y como borreguitos que van al matadero, nos sacaron los cuartos.
Nos llenaron la mesa de baratijas y nos dispusimos a negociar.
Todo lento, muy lento. Tú mirar, da igual si no comprar, tú mirar.

Cuando nos endilgaron media tienda nos volvimos al taller, pagamos a Mohamed y ya para las 12 de la mañana nos dirigimos a vadear el Drá. Mal asunto, estaba seco. Lo cruzamos y por la ribera contraria seguimos pista hasta una zona sombreada donde decidimos para a jalar.
Unos niñitos nos miraban agazapados tras un árbol. Después de la manduca, les hicimos algunos regalos y seguimos pista.
Antes de meternos nuevamente en el desierto, el grupo, en un despiste se rompió. Estuvimos una hora buscándonos entre unos cerrados palmerales cortados continuamente por acequias que nos obligaban repetidamente a dar la vuelta y buscar otros pasos.
Nos subimos a un alto a cogernos con las emisoras y cuando pudimos conectar, nos dimos coordenadas y así conseguimos agruparnos y retomar la ruta juntos.
Una avería en una de las emisoras nos hizo perder otra hora. Estábamos abocados a entrar otra vez de noche en el desierto.
Cuando la reparamos y después de sacudirnos a las decenas de niños que nos rodeaban seguimos camino y ya de noche nos metimos a navegar por el desierto. Sobre las nueve o las diez, en las cercanías de Tissemoumine, localizamos un buen sitio para acampar.
Montamos el campamento, nos preparamos la cena y al calor de un fuego que los hermanos Sanchi, con leña que habían conseguido perdiéndose en el desierto con sus linternillas en la frente, nos hicieron unas castañas asadas que regadas con un orujo nos ventilamos en la estrellada noche. ¡Fuego en el desierto! ¡Que cosas!

28 de febrero

Recogimos y a seguir. Nos esperaba un duro día. Para “recuperar kilómetros” pusimos peso al acelerador, duró poco, primer pinchazo, el coche del Topo.
Después de buscar en lo más recóndito de su coche la tuerca antirrobo de las ruedas, el Nene, intentando abrir el candadito de la tapa de la rueda de repuesto, rompió la llave. Intentamos abrir el candado con unas tenazas y con una sierra de metal, tuvimos que desistir. Acabábamos antes si el Sanchi le pasaba su rueda.

Seguimos metidos en el mismo corazón del desierto y después de unas horas de navegación, alcanzamos la carretera que cogiendo rumbo 270 nos llevaría primero a Alnif y más tarde a Nekob, donde salía la durísima pista que cruzando el Atlas por el pedregoso e inhóspito Jbel Sarhró nos conduciría a Boumalne Dadés.

En Alnif paramos a reparar la rueda del Topo y a comer en un bar de carretera.
Después de descansar un rato y de desatascar al Lequio que en una maniobra con su Toyota se había encastrado en una alcantarilla, repostamos combustible y seguimos carretera hasta Nekob.
Entramos en la pista que nos introducía en el Atlas y a los pocos kilómetros, segundo pinchazo. Al coche de Sanchi, no le quedaba de la cubierta ni la muestra.

Abocados como ya es costumbre en nosotros a terminar las rutas de noche, seguimos camino. Los puntos de nuestros GPS nos marcaban el siguiente punto de alcance al lado nuestro. Eran espejismos. En línea recta estábamos en ellos, pero antes había que descender y volver ascender unas sierras que ya con el cansancio acumulado se nos hicieron interminables.
A las nueve, tercer pinchazo, éste le tocó al Monstruo.

Conseguimos alcanzar Boumalne Dadés sobre las once. Llegamos rotos, nos agenciamos un hotel, nos dieron de cenar tajine y naranjas y otra vez reventados, nos desplomamos en los catres.

1 de marzo

Fuimos a un taller después de desayunar a reparar todos los neumáticos que la jornada anterior habían tenido percance.
Después nos metimos en un tascurrio a tomarnos una especie de tortilla que es típica en Marruecos- una especie de revuelto- como nos gustó, repetimos y tripitimos.
Hicimos una foto al tigre, que asquerosidad de letrinas, no la habían limpiado desde que construyeron el bareto. La cadena era un pequeño y putrefacto cubo que solo cogerlo por el asa ya daban arcadas.

A media mañana iniciamos ruta por una pista ya asfaltada que trascurre paralela al Dadés. Una impresionante garganta. Tras un incesante zigzag fuimos ascendiendo. Paramos en alguna curva a ver las vistas y a hacer unas compras a unos moretes que no dejaban de perseguirnos con su viejo “127”.

Llegamos a Msemrir, aquí comenzaba la pista. Cogimos un desvío equivocado que nos metió en una durísima trialera. Cuando nos percatamos del error dimos media vuelta y entramos en un desfiladero. Nos quedaban 6 o 7 horas de dura ruta hasta llegar a las Gargantas del Todra siempre en reductora por lo roto del camino.

Comimos en el desfiladero, donde vimos pasar una numerosa expedición de portugueses. Después proseguimos, pues la situación parecía que iba a ser la de siempre, de noche conduciendo.
Descendimos el Atlas por una estrecha carretera que dejaba ver a nuestra derecha unos cortados de 200 metros. Era una inhóspita zona distinta a cualquier cosa que podamos tener en nuestra península.

Ya en plenas pistas, vimos quizás el mayor caso de pobreza de los muchos que habíamos percibido en el sur de Marruecos. En unas grietas de las rocas, protegidos con telas negras, vivía una familia. Los niños de 8 y 3 añitos les calculé, descalzos. Agua debían de tener la justa, la que la roca escupiese en algún escondido poro y alrededor, piedras. Supongo que tendrían algún borrego que les alimentase y poco más.

Llegamos al atardecer a Tamtattouchte, el pueblo de los “niños capullos”. Se entretienen en enviarte por dirección contraria, con lo que es mejor ignorarlos y seguir las indicaciones de nuestros GPS.
Aquí conocimos a Omar, un simpático morito que subí en la estribera de mi coche y que nos dirigió –éste si- correctamente hacia la salida del pueblo y nos indicó la pista que nos llevaba a las gargantas del Todra.
Omar, que le íbamos enseñando palabrotas en Español, se lo pasó de lo lindo practicándolas con la emisora.
Cuando nos sacó del pueblo, le hicimos unos regalos, le dimos las gracias y nos despedimos de él.
Llegamos de noche a las gargantas, impresionaba ver sus paredes verticales sobre nosotros. Debajo de ellas, se levantaban un par de albergues, donde en uno de ellos teníamos reservadas unas habitaciones.

Cenamos y charlamos con el encargado del albergue, Amún. Se te arriman con el fin de “hacer amistad”. Realmente lo que quieren es gorronearte todo el alcohol que lleves.
A las doce, cortan los grupos electrógenos y el agua caliente hasta las siete de la mañana, con lo que continuamos la tertulia con quinqués.

Como algunos querían comprar alfombras, nos planteamos si al día siguiente viajábamos hasta la Casa Tuareg, en Rissani, lo que nos suponía hacer 200 Km. más de lo previsto. En una votación decidimos que compraríamos las alfombras en Tinerhir, que estaba a quince kilómetros y donde el gorrón de alcohol nos iba a presentar a un pariente suyo que vendía alfombras. Nos fuimos a acostar, dejando a Amún cogorza perdido tirado en el restaurante, donde pasó toda la noche.

2 de marzo

Salimos con el gorrón de alcohol hacia Tinerhir, a mitad de camino, en Zaouia Sidi Abdelall, un coche apunto de volcar entretenía a todos los habitantes del pueblo. Se había salido de la carretera y estaba afianzado con unas maromas y apuntalado con unos postes para evitar el vuelco.
El gorrón de alcohol nos solicitó que le ayudásemos. Por lo que sacamos eslingas y el gato Hi Lift, enganchamos una eslinga al vehículo, otra a un poste de la luz y entre las dos, pusimos el Hi Lift que utilizándolo como cabestrante, fuimos recuperando el coche a la carretera. Después, seguimos camino.

Llegamos a Tinerhir y enseguida nos salió el guardacoches de rigor. Negociamos con él y nos fuimos a ver las alfombras.
Pasamos por un lugar donde estaban curtiendo piel y que su penetrante olor se esparcía por todos los alrededores.
Nos metimos en una casucha, donde nos sentaron en el suelo, nos sacaron un té moruno y nos explicaron el proceso de fabricación de las alfombras mientras dos mujeres tejían una.
Tardan seis meses en confeccionar una alfombra de tamaño medio, pero solo trabajan cuatro horas al día porque las realizan sin luz eléctrica y es agotador para sus ojos.
Después de la charla económico-cultural llegó la hora del regateo.
Extendían una alfombra detrás de otra hasta que nosotros, como si fuese una baraja española “cortábamos”.
Compramos un par de alfombras Sanchi y otra yo.
La mía me solicitaron al cambio 125.000.-Ptas. Y después de arduos esfuerzos me la llevé por 25.000.-Ptas. ¿Cuánto me habrían timado?
Después bajamos a la planta de los cachivaches, donde seguimos comprando chorradas inservibles que taparán el polvo por algún rincón de nuestras casas.

Era tarde, teníamos que llegar a Missour, así que nos despedimos de nuestros amigos, compramos en una tenducha unas chocolatinas, cuya fecha de caducidad señalaba un par de años antes e hincándolas literalmente el diente nos las pimplamos.
Llegamos a comer a Er Rachidia, tras un nuevo pinchazo del Topo, una plaza militar de amplias avenidas. Buscamos un bar y liquidamos nuestro jamón ante los expectantes clientes de la taberna.
Como era la fiesta del cordero, hicimos una fructífera gestión de venta de nuestro güisqui, que rápidamente se lo escondían tras sus pantalones.
Después entre una tormenta de arena seguimos hacia nuestro destino.

Llegamos de noche a Missour, el “hotel de los pelos” para seguir nuestra tónica habitual. Hicimos los deberes. Aquí el Lequio harto de rellenar papelitos poniendo siempre lo mismo, decidió variar:
Nombre: James, James Bond.
Procedencia: Londres.
Profesión: Agente secreto.
Destino: Rusia
Después nos dirigimos a nuestras habitaciones a apartar las cucarachas y a pasar revista a las sábanas de nuestras camas, como estaban infectadas de pelos, -habitual en este hotel- les hicimos montarlas nuevamente con sábanas limpias.
Después nos tragamos la charlaplastorra del pelmazo de turno sobre lo malo que había sido Franco y cuando le mandamos a cagar nos dirigimos al comedor a cenar.
Tajine y naranjas.

3 de Marzo

Decidí darme una ducha. A los cinco minutos el agua me llegaba por las rodillas. Me puse una toalla y salí a recepción. Ahí estaba el palomo, un maricón de primera división.
Tapándome pudorosamente y sin darle la espalda en ningún momento, le hice venir a mi habitación. Le enseñé el “superatasco” que tenía mi bañera. Él, mirándola fijamente, se rascó la sien, pensó unos segundos y se agachó sobre la bañera. Metió su pulcra y femenina mano en el agua –caldo con tres días de pistas acumuladas- y con cara de satisfacción, como el que hubiera descubierto América, me enseñó el motivo de tal atasco.
¡El tapón de la bañera! Estaba puesto y no me había dado cuenta. Le di las gracias sin perderle la espalda y le mandé a recepción.

Las 7.30, era la hora de la formación. Desayunamos y salimos por carretera hacia Melilla. Trescientos kilómetros nos separaban de España.
Paramos a mitad de camino a repartir los restos de la comida entre un grupito de niños, les dimos también ropas y calzados.

Yo vi un pequeñín descalzo, pedí unas zapatillas a alguien del grupo y se las di. Me miró agradecido y se puso una, le pregunté ¿no te pones la otra? ¡No, es para mi hermano! y echó a correr hacia su hermanito.

Nos entretuvimos en hacer un rato la ola a los coches que pasaban hasta que nos ligó la policía, les explicamos que estábamos saludando a sus compatriotas, se lo creyeron y seguimos viaje.

No he comentado nada de las carreteras marroquíes y el peculiar estilo de conducción de sus habitantes.
En ellas solo cabe un vehículo, al lado arcenes de tierra para apartarte cuando algún coche viene de frente.
Los cambios de rasante son ignorados, no hay líneas ni continuas ni discontinuas, tampoco es necesario, las ignorarían. Da igual si hay visibilidad o no, ellos adelantan cuando les parece, se incorporan de cualquier camino a la carretera sin mirar y pueden ir tan panchos a 40 por en medio de la calzada sin inmutarse.
Poco a poco te vas haciendo al estilo de conducción marroquí y usas las mismas técnicas que ellos No es posible conducir “a la española”, saldrías despedido a la cuneta continuamente.
Cuando viene un coche en dirección tuya, el juego consiste en ver quien aguanta más sin apartarse.
Centrado totalmente en la calzada, en el último metro, quizás centímetro, el menos templado, volantazo y a la cuneta.
En España te pondría los pelos de punta, aquí, en África, es así. No hay otra forma.

Llegamos a las proximidades de Nador, la frontera marroquí.
Comimos en una gasolinera unos pinchitos morunos, echamos tres o cuatro litros de gasóleo –lo justo para entrar en Melilla- y nos pusimos en la cola de la frontera.
Cerca de un par de horas de inútil papeleo nos llevó entrar en España. La frontera de Nador, bueno realmente es Beni Enzar, sucia y pestilente contrastaba con la pulcra frontera española, donde los aseados guardias civiles nos dieron la bienvenida.

¡Estábamos en España!

Nos dirigimos al puerto, donde gestionamos con la Guardia Civil la protección de nuestros automóviles. Nos indicaron donde dejarlos y luego, andando nos fuimos a la ciudad a comer.
Comimos sobre las seis, después un paseo por la ciudad, unas últimas compras para gastar los dirham que nos quedaban y volvimos al puerto donde en una terraza nos vimos un partido televisado que por los gritos que pegaban los Melillenses, debía de ser muy importante. Creo que era un Madrid Barcelona.

A las once, ya hora española salió nuestro barco. Antes pasamos el férreo control antidroga, donde la guardia civil te metía a los perros dentro del coche. Estos más pendientes del olor de nuestros chorizos que del hachís se volvían locos.
Cenamos en el restaurante del barco y después de un paseo por la borda nos fuimos a nuestros camarotes. A la mañana siguiente atracamos en Málaga a las siete, volvimos a pasar el control de la guardia civil y salimos hacia nuestras casas.