-NO TE PREGUNTES SI ERES FELIZ, PREGÚNTATE SI HACES FELICES A QUIENES TE RODEAN.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Con el tiempo los problemas son anécdotas.

martes, 12 de febrero de 2019

La cajita de los puntos Movistar


¡Me lo he conseguido sacar del bolsillo! Ya no viene conmigo.

El telefonito, esa caja con botones que han conseguido meter en nuestras vidas y ponerlas al revés creándonos tal ansiedad que si no suena de vez en cuando nos llevamos sobresaltados la mano al bolsillo ¿Estás estropeado? ¿Quieres sonar maldito cacharro? ¿Nadie quiere saber de mi?

Esa ansiedad que provoca que continuamente estemos esperando "la llamada de nuestra vida", esa llamada que normalmente no llegará.

De su mano hemos aprendido a reduplicar nuestra mala educación y tomarla como una actitud normal en nuestra vida. Da igual si estamos en una reunión, charlando en la barra de un bar, o escuchando el problema que nuestro mejor amigo solo nos confiaría a nosotros. RIINNGGGG....perdón me llaman al móvil.

Y ahí se queda, la reunión en el segundo punto del orden del día o el codo de tu amigo apoyado en la barra, de pasmarote, mientras clava sus ojos en tu cogote viendo incrédulo y desesperanzado como te alejas hacia la puerta del bar mientras te llevas el telefonito a la oreja. Mientras, él duda en apurar la cerveza pagar y marcharse a casa preguntándose ¿pero yo que le he hecho? Me acaba de dejar con la palabra en la boca porque a una máquina le ha dado por vibrar cuando se lo empezaba a contar.

Da igual donde estemos, cuando suena el telefonito hay que parar el mundo, el aparato tiene preferencia absoluta sobre cualquier cosa que estemos haciendo o diciendo, o sobre quien nos acompañe y la importancia de lo que nos esté contando.

El telefonito es ese aparato que ha conseguido convencer a todo el mundo y a ti mismo, de que siempre, a cualquier hora, en cualquier minuto, tienes que estar disponible para quien te llame, dejar todo y descolgar.

Me lo he conseguido sacar del bolsillo. Ya no viene conmigo.

He podido concluir que hay vida detrás del móvil, que hay amigos a los que escuchar sin que este maldito cacharro me interrumpa y que, quien me quiera localizar, seguro que puede esperar a que tenga un momento, en otro momento, para él.

“Este es el contestador de Ignacio, ahora está trabajando, charlando con un amigo o dando un paseo con su compañera, cuando termine, le devolverá la llamada”.

...La cagué. Me acabo de pillar con los puntos de marras un Iphone y otra vez liado con el aparatito en el bolsillo.

¡Suéltame asqueroso. Déjame en paz. Déjame vivir!

martes, 5 de febrero de 2019

Un pequeño gran juego

Consigue que te den cada día diez veces las gracias, aunque sea por algo insignificante.
Siempre gana el mismo.......

jueves, 31 de enero de 2019


No pidas nada, quienes te quieren te lo darán, si no lo hacen no pases factura, tampoco reproches, aunque inevitablemente, la cicatriz quedará.

viernes, 25 de enero de 2019


El oso y el bolso


Estaba echando el amanecer por eso de pasar el rato en un atasco en Recoletos, admiraba a diestra y siniestra la que nos tiene liada nuestro ayuntamiento con las obras y rumiando que mosca le ha picado para cambiarnos de ubicación el oso y el madroño y mudando unos metros la estatua de Colón.

Empezaba a conjeturar –por ocupar la mente más que nada- que en algo hay que gastar los impuestos que nos va a encalomar nuestra presidencia, y no, no encontraba explicación convincente que me sosegara mi sentir.

Mi desazón crecía, cuando antes de volverme loco y empezar a hacer sonar mi bocina, se me ha distraído la mente en mi cavilación viendo pasar por la acera una estirada mujer, de ganso andar con su bolso bien amarrado a la mano, detrás otra, y otra, y otra. Todas llevaban un estúpido bolso de colores, con tremenda asa, unos corvos, otros minúsculos, los más, grandes, tan grandes que podría entrar un melón en su interior y que alguna casi arrastraba por la acera.

Miro más lejos y veo en un semáforo, esperando su turno de paso para escalar por las obras de nuestro ayuntamiento, más mujeres, todas, pero todas retodas y también las requetetodas, con su estúpido bolso colgando de una extremidad. Me aburría una barbaridad viendo pasar mi vida en un tapón inmóvil de coches, y cuando no tienes la cabeza ocupada en asuntos constructivos, la ocupas en divagaciones majaderas que te hagan pasar este trozo de vida que un alcalde te ha dedicado moviendo un oso.

¿Qué llevan en ese estúpido colgajo de su brazo que les afea el andar, pierden la compostura y les deja un hombro alicaido y triste?

¿Qué rayos pueden llevar que no llevemos nosotros para ir tirando de 3 kilos de su brazo y les valga la pena?
Niñas y mozas, maduras y ancianas, secretarias y agentas de movilidad, ministras y juezas, anchas y flacas, médicas y ateesas, jamelgas, flamencas, pizpiretas, garzas y garrulas. Joder, todas retodas y además las requetetodas.
Nosotros no necesitamos bolso para salir de casa, nos cabe todo en los bolsillos, llevaremos lo mismo que ellas, -digo- la cartera, las llaves y el telefonito.
¿Y ellas? ¿además...?

¿El otro medio metro cuadrado de espacio de esos estúpidos trastos colgantes de su brazo son para un polvorete, un lapicero para pintarse la raya y una tiza roja para tiznarse el hocico?

Lo más inexplicable en mi lento deambular entre las obras madrileñas es comprobar que son todas, pero todas retodas y también las requetetodas. ¿Alguna ha pensado que el brazo derecho puede bailar vacío y elegante en ritmo y comparsa
con su vecino?
¿Y lo que ganarían en elegancia, prestancia, garbo y salero?
¿Y todo por un polvorete para untarse el forro, un lápiz para dibujarse una raya y una tiza roja para embadurnarse los hocicos?
Y mientras el ayuntamiento...... dale con el oso.

domingo, 20 de enero de 2019


Es fácil hacer difícil lo fácil, lo difícil es hacer fácil lo difícil.

martes, 15 de enero de 2019

Extrem Cuenca



Movimiento de whatsapp. Noviembre…hay que salir….haga lo que haga.

Lugar: Sierra de Cuenca.




Salimos de Madrid en dos furgonetas Nano, Dany, Muley, Ángel, Miguel, Juan, Manolo, Oscar y yo, nosotros algo anteS para dejar una furgoneta en Tragacete y volvernos con Luis que iba allí desde Valencia. Esa furgo nos haría de almacén el sábado noche para poder cambiarnos con ropa seca tras lo que se veía venir.











Nos juntamos en casa de Manolo y tras organizar la ropa nos vamos a cenar  a la parte alta de Cuenca, allí, donde las vistas increíbles, sobre todo de noche.

Después de mirar todas las APPs relacionadas con el tiempo, a ver si alguna nos prestaba piedad, convinimos que nos mojábamos sí o sí y con esa sensación nos fuimos a dormir. Había que madrugar, los días son cortos y saliendo a las 7:30 con casi 80 km. de terreno blando, frío de casi 0º y una altitud positiva de 1.700 m. teníamos luz muy justa al final del día para llegar justitos y si no había muchas incidencias.



Salimos a las 7:30, noche cerrada, ya lloviendo para no dejarnos calentar. Atravesamos Cuenca y salimos por las sendas que nos llevan hacia Palomera, damos algo más de vuelta pero vale la pena. ¡Cuidadito! Estamos todavía adormilados, fríos, el terreno resbala y hay caidita.
Llegamos a Palomera donde tras unas dudas retomamos el buen camino y donde ya algunos empiezan a acusar hipotermia. Al llegar a Buenache de la Sierra ya tres se desvían a este pueblo, el frío no perdona y vamos empapados.
Seguimos los demás hasta Uña tras yo pasar mi peor momento al pinchar una rueda Manolo y el parón de 15 minutos me hace entrar en tiritona. Nos quedamos Manolo, Ángel y yo reparando y Muley decide ya ir por carretera hasta Tragacete él solo a por la furgoneta y volver a recoger a los que han quedado atrás en Buenache al calor de una chimenea y que no sé lo que se debieron de meter para los adentros a las 10 de la mañana para haber pagado los tres 55 €. Así nunca salen las cuentas…
Los seis que quedamos llegamos a Uña y nos metemos en un bar donde intentamos entrar en calor, meternos unos caldos, un bocadillo y poner la ropa a secar algo en los radiadores y en la lumbre. Echamos más de una hora intentando recuperar pero valió la pena.
Sobre las 12 ya salimos camino del escalerón, un corte de terreno que hay que subir casi vertical con las bicicletas al ramal. Arriba las vistas eran brutales.
Sigue lloviendo, yo empiezo a acusar el estrés de las semanas anteriores y me siento mareado, voy bien, de físico y cardio, perfecto, pero ese mareo me preocupa porque entramos en plena serranía de Cuenca y allí, ya no hay nada, ni un pueblo. Manolo se queda atrás conmigo, lo único que pretendo es no subir pulsaciones para no hiperventilar y que se pueda acrecentar el mareo, me quedan 30 km. Y hay que llegar.


El frío y la lluvia nos va debilitando, subimos a mucha altitud, casi 1.800 m. ya el grupo se va rompiendo, Luis lleva muy mala equipación y está también en hipotermia. Tenemos que llegar, la noche pronto entrará y no es buena cosa en esas condiciones estar de noche allí arriba.
Nos vamos dando ánimos y finalmente vemos abajo Tragacete Bufff.
Tarde tranquila comentando el día y cena pantagruélica que nos deja destrozados.
A la mañana siguiente yo decido quedarme con Nano y Dany, no quiero forzar. Vamos a buscar la otra furgoneta a Cuenca y acercamos las dos a las Majadas, donde a media mañana y tras 30 km. y 1.000 m. de altitud positiva llega el grupo. Nos vamos a Cuenca y después de la comilona nos despedimos y tiramos para Madrid.
 










Lo hemos pasado mal……que vá….. lo hemos pasado genial.

Disfrutar sufriendo ¿verdad Manolo? Que difícil de entender.






VIDEO DE LA RUTA:

https://m.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=EgJPgC8XSwQ

jueves, 10 de enero de 2019



Disfruta de las cosas pequeñas, porque dentro de un tiempo mirarás atrás y verás que son las más grandes.