-NO TE PREGUNTES SI ERES FELIZ, PREGÚNTATE SI HACES FELICES A QUIENES TE RODEAN.

lunes, 28 de noviembre de 2016



-No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor.

sábado, 19 de noviembre de 2016



-Cuando apuntas con el dedo, recuerda que tres dedos te señalan a ti.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Y no me saludó


En las ciudades, esas frías jaulas de hierro y hormigón nos cruzamos unos con otros y tontería seria (de seriedad) sería (de seriaser) saludarnos todos, lo dejamos para cuando te encuentras a alguien en el ascensor y ya que vas a tener que subir con él, con esa cara de palo que se te queda una frente a otra y los ojos desviados al techo para eso de no invadir el espacio atmosférico de tu compañero de ascenso, le echas un saludo.

O lo dejamos para cuando llegas a la consulta del médico y ya que vamos a estar todos callados oteándonos y poniéndonos faltas, que menos que saludar al que vamos a analizar hasta desnudarle el alma y tratar de averiguar si está en la consulta por un catarro o una gonorrea.

En el monte es otra cosa, allí si nos sale el saludo de dentro como si nos encontráramos todos fuera de nuestro espacio natural, que pena, haber perdido ese concepto de que ese es nuestro sitio como mamíferos que somos por mucho racionalismo e inteligencia que nos queramos atribuir. Quizás por ello, donde queremos ser menos inteligentes y más humanos pero más animales también, más sencillos y menos racionales, allí en el monte si nos saludamos, e incluso, nos sonreímos.

Yo saludo hasta a las lagartijas y normalmente todos, menos las lagartijas, me saludan a mi.

Pero hay veces que con quien te cruzas te niega esa cortesía, falsa en la urbe, pero sentida en el monte. Hoy me he cruzado con uno de estos mamíferos, le he puesto mi mejor cara, dentro de lo simpática que puede ser una cara que sube arrastrando una bicicleta, estoy seguro de que me ha oído, pero no ha tenido a bien devolverme mi saludo y mi sonrisa, que se los ha quedado. Y yo sin ellos.

¿Pero que le he hecho yo? Los dos somos usuarios del monte, los dos tenemos problemas seguro, los dos acabaremos de pagar una multa, a los dos nos habrán tirado la ITV, nos habrá pillado la inspección del IVA, nos habrá tocado un IRPF positivo o vendremos de hacer cola en un funcionariado para pagar los AJD y nos habrán despachado con un vuelva usted mañana.

¿Pero yo que le he hecho?

Le he dicho ¡Hola, buenos días! y se ha quedado con mi saludo y mi sonrisa y se los ha llevado.

Yo iba agotado y febril, sudando como un gorrino y quizás cercano a un golpe de calor, pero consciente en todo momento y estoy seguro que no le he pisado ni le he pedido que me lleve la bici, ni que me preste a su mujer, tan solo le he dicho "Hola, buenos días", si le hubiera dicho: "Hola, buenos días Capullo", entiendo que no me salude, que me ignore, pero no ha sido así, tenía mis constantes vitales casi despejadas y no ha sido así.

Lo he pensado que lo es -lo de Capullo digo-, pero lo he pensado cuando me ha sobrepasado, él no ha oído mi sentir, pero me ha negado su saludo y se ha quedado el mío. Y la sonrisa también. Se la ha llevado. Capullo.

En fin, que buenos días a todos, incluso a los mamíferos de la ciudad y a los capullos del monte. El último se ha quedado mi saludo y mi sonrisa, pero tengo más:

jueves, 10 de noviembre de 2016



-¿Algo triste? Borrar a alguien de tu agenda de contactos.¨

domingo, 6 de noviembre de 2016

Esperando que salga el sol


Aquí estoy frente a mi ventana esperando que salga el sol, con mi culotte, con mi maillot, (¿nadie se va a encargar de cambiar a nuesto idioma estas palabrejas?), con mis calcetinitos, mi pulsómetro puesto en el pecho, pom, pom, pom, pom.
Como un crío esperando le abran el parque y echar a correr.

Aquí ando haciendo tiempo y esperando que sus rayos me dejen escapar.

A estas horas ya muchos estais igual que yo preparando el día, metiendo las bicis en vuestros automóviles, cargándolas en el tren o mirando como yo por la ventana, a que el sol nos de "la salida"

Hoy toca ir solo, ¡vaya! espero no tener percance, por donde voy no pasa nadie, como me la calce aviado estoy ¡pero que mas da! siempre se sale

Ya empieza a salir el sol, ya empiezan los nervios, vamos a ver que tal se da la subida y luego, esa bajada bien ganada.

Pero antes que no se me olvide mirar y escudriñar todo lo que tenga frente a mi, respirar esa soledad, y escuchar el aire porque........mañana vuelvo a la realidad

Buena ruta a todos. Solos o acompañados disfrutadlo a tope porque mañana empieza la cuenta atrás........para que en siete días más, volvamos a mirar por la ventana y esperemos como críos, a que salga nuevamente el sol.

Esta tarde ¡¡¡aquí todos!!!! cansados, gastados, sin Betadine y a contar vuestro día mientras empieza otra vez, la maldita y ansiada cuenta atrás.

miércoles, 2 de noviembre de 2016



No hay segunda oportunidad para una primera impresión.