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lunes, 14 de septiembre de 2026

Las Locas volvieron a Transilvania

 

TRANSILVANIA

Nos reunimos en Barcelona y recibimos la vista de Toni y Ana que vienen a despedirnos.

                      

Embarcamos de mala manera y dispuestos a pasar 24 horas soporíferas en la chalupa.

Comenzamos  viaje.

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Llegados ya a Civitavecchia cenamos antes de llegar al hotel y ya cansados de no hacer nada nos vamos a la cama tras un desbarajuste de llaves de habitaciones.

                

VENECIA

                         

CENITA

20 agosto Liujblijana.  Tenemos una larga etapa en la que hacemos un corte de descanso en Venecia, la ciudad más cursi de la bola del mapamundi y que ya, tomada por la masificación de los ferris ha pasado de romántica a Benidormense.

Nos levantamos temprano esquivando las protestas de nuestra bella durmiente Joserra, pero pronto será domado y madrugará como el que más con la simple condición de que le permitamos acostarlo una vez se encienden las farolas, por atardecer, de la ciudad de pernocta. Tengo en mente regalarle un Gusilú que le haga compañía en tan crepuscular pernocta a la hora de los pekes a la cama. 

                                                       

Nos pimplamos unas pizzas por el camino a la plaza de San Marcos y una vez agrupados tomamos un par de motoras tras ardua necociación que nos va a dejar como unos señores a pie de parking para desaparecer de esta epiléctica ciudad.

 Nos agrupamos con Pau, padre y filio y vamos completando el grupo y llegamos a Liujblijana, la capital eslovena donde tan situar los coches en sus respectivos compartimentes nos vamos dando un paseo al restaurante donde nos echas de comer temas de brasas varias.

De regreso nos sorprende una sorprendente tormenta que inexplicablemente no nos hace entrar en pánico y parece que la gente tiene ganas de bailar…. Bajo la lluvia. Lo pagaremos con toses relevantes de familia en familia el resto del viaje haciendo las delicias de los farmacéuticos europeos.

Aquí la peña como no sabía que hacer se puso a bailar sin razón.

No termina ahí la cosa, llegados al hotel algunos no quieren dormir en pelota viva y quieren ropa seca por lo que algunos pringados nos vamos metidos debajo de un paraguas prestado a los coches a traer muda. Más motivo para hacer caja a los boticarios de nuestro paso.

21 agosto Budapest. A la mañana siguiente nos damos un paseo por la ciudad y subimos al castillo por una dura cuesta que va rompiendo el grupo. Los últimos subían a gatas. Visita y toma de fotos y nos dirigimos a los coches como quien no quiere la cosa.

Camino de Hungría, dios menguante. 21 de agosto día del señor. No es una etapa larga así que llegamos con tiempo de dejar los equipajes en tan principesco hotel porque nosotros nos consideramos príncipes… y nos cogemos el Metro.

Castillo de Buda, hemos ascendido en funicular y contemplado el Parlamento, lo que contempla todo el mundo propiamente dicho. Teleférico de regreso y largo paseo al restaurante que al menos está cerca del hotel porque la lluvia amenaza nuevas visitas a las boticas de la ciudad.

Cenamos en un centro comercial curioso donde te sientan en una mesa y alrededor hay una docena de quioscos y cada uno encarga donde le da la ventolera su cena.

Corriendito al hotel no sin antes cruzarse Javi la calle a comprar helados en un Mc Donald.

22 de agosto dios menguante. Nuestra siguiente parada es Ya en Rumanía. Tenemos reserva en el pueblo de Baile Felix ciudad balneario por el simple hecho y mayor motivo de que debajo tiene agua. Con lo que alguien se encarga de correr la voz de que es agua “medicinita” y toda la peña a curarse los eccemas y las costras de la piel o lavarse los pies. ¡Es agua!

Por la noche hay una entretenida feria llena de rumanos de Rumanía y nos entretenemos viendo los puestecillos y fotografiando los nenúfares tamaño pizza 4 quesos XXL… hojas al fin y al cabo.

El hotel también tiene spa “medicinita” y algunos se van a disfrutar de sus termales aguas del grifo.

23 de agosto recorremos los montes Apuseni y un páramo que es patrimonio de la humanidad por el simple hecho de no tener nada. Lo que se dice un erial, pero aquí patrimonializan todo.

Visitamos las cuevas de Chiscau famosas porque allí la palmaron 150 osos que quedaron sin salida y ya cuando se mosquearon entre sí se dedicaron a la acción de comerse unos a otros. En una rotondita han “montado” uno por piezas”.

Nos dirigimos a Gilau dado que Cluj Napoca es una ciudad un tanto caótica y este lugar está más tranquilo.

                                   

Reservé por booking al leer "cabaña" ¡Vaya, una cabaña transilvánica, debe estar chulo el lugar y nos ambientamos …! Bien, la cabaña es una gasolinera en toda la carretera y los gnomos camioneros. Al menos el hotel está bien y disfrutamos de una tranquila cena después de la terraza al asalto.  

24 agosto, siguiente destino Sovata, dios menguante también.

Vamos a visitar las salinas de Turda donde han hecho un agujero de tres cojones con 120 metros de profundidad donde abajo lo han llenado de billares, mesas de ping pong (¿por qué se llama ping pong si la pelota suena igual cuando va que cuando viene?)…perdón, procedo a seguir.

 

Esta foto no va aquí pero como no sé donde ponerla aquí queda plantada

Nos vamos a agruparnos con Alex, Mihaela y Alexandru que han tenido la deferencia y buen saber de invitarnos a comer en su cabaña y así volver locos del todo a su familia. Nos invitan a una comida típica consistente en unos rollitos de una hierba típica de allí que envuelve creo que

era carne. ¡Riquísimas! Como no recuerdo como se llaman, daremos en llamarlas ventrerennes y ya si acaso cuando me corrijan corrijo si me apetece.

Ya comidos y bien bebidos seguimos camino a Sovata, otro ciudad que dicen termal porque tiene un lago. Cenamos en un reservado donde la tía subió más escaleras que en su vida para echarnos la comida. Y ya cansados unos al hotel y otros un paseo de 75 metros.

25 agosto Día rutero y ajustando tiempos pues queremos llegar antes del cierre a la montaña rusa forestal y ya si milagro hubiera (que no hubo) a la tirolina de 2.5 kilómetros. Para compensar la falta de esta última atracción acercamos a los niños a un circuito de quad que algún mayor con la excusa de cuidar de su heredero se montó también.

Nos alojamos en un buen hotel donde nos dan de cenar bufet y para bajarlo de la garganta a intestino, mientras los niños se quedan jugando a un juego de suelo, los mayores nos vamos a dar la vuelta a la iglesia. Con lo cual la comida seguía en su sitio sin apenas bajar a ningún sitio.

26.- Bicaz. Rumbo norte nos mentemos en un bonito bosque con algo de juego de barrito y nos vamos a “tocar” la frontera ucraniana. Allí la normalidad es absoluta, algo más a Este las cosas no son así.

Hacemos un vadeo y ya rumbo sur. Nos quedan muchos kilómetros hasta el complejo turístico donde estábamos alojado. Muy bonito, con cabañas de madera. Nos facilitaron un lugar para cenar dado que llovía y a descansar tras un repaso de licores en sus variados y gratos colores… termales.

27 Brasov. Nos dirigimos al lago rosa, que es rosa porque lo llaman así. Nos tomamos un café y visitamos los puestecillos de navajas, taser, figuras, cojines y gran surtido de bobadas. Me compro una navaja que tardo 3 días en perder pero que me da satisfacción.

Ya en Brasov tras volvernos locos con el aparcamiento conseguimos llegar al hotel, dejamos equipajes y damos una vuelta por su plaza y la iglesia negra que nadie se ha ocupado de quitar el hollín después de incendiada y tras alguna petición imposible de cumplir por hora, (saltitos y palmitas de los niños de queremos subir en el funicular. ¡A paseo niños no deis la murga, es tarde vamos a cenar! Es que no se les puede dar todo que les das la mano y te comen hasta el codo. Gentuza pequeña por domar. Bichos. Bueno no, estos parecen simpáticos. Y alegres. Les dices que no y siguen dando saltitos y palmitas.

28 Siguisoara. Salimos hacia Bran a ver el castillo que te venden como el de Drácula. Convenimos visitarlo solo por fuera, pero como no se explicó en el idioma local toda la peña a visitar el puto castillo.

Yo aprovecho para tomar delantera e ir a instalar los osos en la cuneta, petición especial de Montse. Si no hay osos no hay postre. Consigo localizarlos y tras colocarlos debidamente cada tantos metros les espero y nos vamos a comer a un restaurante colgado parcialmente de los árboles y rodeado de tendido electrificado para que los osos no pasen allí. Ellos deben estar abajo.

Nos hacemos la famosa carretera transfagarasam. Dicen que la más bonita del mundo. Igual sin gente sí. Estaba petada.

Llegamos al hotel que aunque parece solitario está cerca de la zona medieval con lo que decidimos dejar el paseo para el día siguiente.

29 agosto Sibiu. Nos levantamos temprano tres y nos vamos a reconocer la ciudad para montar el paseo. Hay que subir mucha cuesta, peldaños complicados y preferimos sondearla antes para buscar el recorrido más liviano para las diferentes capacidades físicas de todos los participantes de tan esplendoroso viaje. Una vez hechos los ajustes de ruta necesarios desayunamos e iniciamos el  paseo. Subimos por las curiosas escaleras que se hicieron en un siglo que ahora no me apetece inventarme y como no lo recuerdo pues simplemente no lo pongo y que fueron hechas, esto si me acuerdo para que los estudiantes llegaran a la escuela salvando las inclemencias del tiempo.

Esta también la meto aquí y listo

Visitamos la casa del conde Blad, el que se inspiran los cinematógrafos para hacer Drácula que era un tío que empalaba por detrás a quien no le caía bien. Y ya tras escaparnos sin pagar del parking iniciamos ruta. Destino Sibiu.

Tras callejear debidamente por la ciudad acertamos con el hotel donde nos enlatan media docena de coches en el patio y nos buscan sitio de mala manera para el resto y nos vamos a dar el paseo habitual con su plaza, sus puestos, sus heladerías y en hora otro largo paseo al restaurante donde el grupo se hace en regalarme un yelmo y un babero de red metálica que salvando mis orejas consiguen encasquetarme con las risas y albedríos propio del cachondearse de un pobre hombre.

Restaurante curioso, antigua tahona y paseo a dormir unos y a dormirla otros.

 ¿CANSADOS?

Éste al fisio a la vuelta

 

  

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30 agosto Orastie. La gran etapa.  Remontado un río y luego ascendiendo por una entretenida trialera donde echamos el rato peinando mi limitador de extensión que dio en romperse.

Pasamos antes de destino por Alba Julia y rapidito en el complejo arsenal Park, antiguas instalaciones secretas militares y donde aún mantienen bastante material bélico. Los niños grandes y pequeños llegaron a tiempo de ir a las piscinas y luego amena cena en la terraza donde estábamos solos y tocábamos a más de un tanque cada uno.

31 agosto Timisoara. Visitamos el castillo de Huneodara que nos pilló cercano y tras guillotinar a alguno de los participantes nos emplazamos camino de Timisoara (la pequeña Viena), creo que porque han puesto una calle llena de paraguas de colores que bien nos habían venido en nuestra eslovena y lluviosa noche.

Cenamos a las orillas del rio y cerramos paseo hasta el hotel donde algunos se cocieron a alcoholes de colores.

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1 septiembre Belgrado. Salimos de Rumanía y entramos en el país de los ajos. ¡Que gente más antipática”, el de la frontera mordía!

Llegamos al hotel flotante sobre el Danubio donde nos transportaron el equipaje a los más avenidos en un carrito de golf de un tío que hablaba solo. Los demás nos tocó llevar el equipaje a los lomos.

           

     

Pedimos comida allí porque no nos apetecía meternos bajo los pinos a comer nuestras miserias. Fue un acierto. Pedimos unas pizzas riquísimas que nos supieron a gloria. Tan contentos acabamos que invitamos al de Globo a comer con nosotros.

Después alquilamos una barco exclusivo para las Locas Saharianas que nos dio el Capitán Ajo una vuelta rio arriba y después río abajo por lo de que tenía que dejarlo en el mismo sitio de partido (zarpar) y no otro (atracar) mayormente.

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Reservamos para cenar una cabaña chulísima que solo abrieron para nosotros donde no dan de comer, te echan de comer. Mientras pedíamos taper para llevarnos los restos que podía perfectamente pesar 10-12 kilos se llevaron a los niños en una motora a disfrutar de un paseo nocturno por el Danubio. Pablete estaba malillo así que pare él encargamos una cuna y bajando las luces del restaurante para no molestar su febril sueño en su cunita quedamos a la espera de la devolución de los infantes.

Terminamos haciendo algo parecido a un botellón en un aparcamiento público y después nos fuimos a matar perros.

2 septiembre Mostar. Aunque estamos inmersos en una cercana guerra, esta pasados ya 30 años nos resulta por algún motivo más sentida, cercana e impactante. Cenamos a orillas del Neretva en la zona musulmana de la ciudad.

  

 

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Al día siguiente damos un paseo por los restos de la guerra y llegamos al parque donde han colocado a Bruce Lee en homenaje a la finalización del conflicto donde los jóvenes de las distintas etnias pensaron en una persona que fuera buena y que aunase a todos los antiguos enemigos. Los muchachos pensaron en este hombre y ahí está su estatua con los cagarros de las palomas.

 

3 Septiembre- Split. Toca salir del país y entrar en Croacia. Visitamos la ciudad que es un palacio ella entera y dentro pequeños palacios. Nos perdimos por sus callejuelas y ya tocó ir al ferri a gestionar papeles.

Embarcamos y nos queda una noche de navegación.

4 septiembre. Cicitavecchia. Cruzamos Italia, no sin antes visitar Perugia y otra ciudad donde comimos que no recuerdo el nombre y como estoy terminando esto no me apetece buscar.

Allí el grupo me regaló un bonito recuerdo que leeré de vez en cuando para recordar este viaje.

 Y ya poco más que contar. Un viaje que se gestó hace un año, tuvo sus contratiempos y que todos se ocuparon de borrar y gastar la cabeza en lo que debe ser. Disfrutarlo y guardarlo en nuestro historial. 

 

LA DESPEDIDA

 

 

 

Y SE APAGÓ LA LUZ….

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