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lunes, 28 de marzo de 2016

De peregrinajes y otras zarandajas














Mi Camino de Santiago

Madrid Martes 12 de Julio. 8:00 horasPaseo de las Delicias.

Nos vamos agrupando los 9 aprendices de peregrinos, firmamos nuestros contratos en ATESA y nos vamos al garaje a sacar nuestros vehículos.
Isósceles un compañero de nuestro foro, viene a despedirnos. No nos había dicho nada por lo que fue una sorpresa inesperada que a mi por lo menos me hizo mucha ilusión porque no sabía nada de él desde hacía meses que le conocí entregándole una pequeña bicicleta que me hicieron mis amigos Omar y Youssef.
Acoplamos nuestras bicicletas con algunos problemas de encaje y nos ponemos en marcha. Bijoux se ha dejado el casco en su casa así que los que vamos en el coche nos desviamos a recogerlo mientras los que van en la furgona se van quitando kilómetros y en poco tiempo estamos todos camino de Pamplona.
Llegamos a comer, compramos unos bocatas y nos vamos a un precioso estercolero lleno de mierda a tumbarnos y pimplarnos nuestra primera comida peregrina. Esto parece la primera señal de los sufrimientos que nos esperan, una vez terminado puedo acreditar que hemos malcomido, maldormido, malsufrido, que hemos practicado el chabolismo en su plena descripción, pero aún así, ha valido la pena.
Son las 16:30, abren ATESA, devolvemos los vehículos y nos vamos a la estación de autobuses donde nerviosos esperamos el embarque hacia Roncesvalles.
Mientras hacemos tiempo analizamos a nuestros vecinos peregrinos, uno va con una gaita, otros con unas bicicletas que parecen que a la primera pedalada se van a desgajar y esparramar sus tristes componentes por el suelo.
A las 18:00 salimos y en una hora llegamos y saludamos a nuestro nuevo amigo Luis, que viene de Valencia para hacer la biciperegrinación con nosotros. Preparamos nuestras bicicletas y salimos hacia St. Jean de Pied de Port, un bonito pueblo francés donde ya me han vuelto a ver. Una rápida bajada de 35 Km. por carretera es el comienzo de nuestra peregrinación.
Llegamos al pueblecito francés y nos encomendamos a la búsqueda del primer albergue que nos acoja. Juanma pincha una rueda en medio del pueblo.
Una vez en el albergue que está controlado por una francesa de Francia mayormente, nos dice que nos aloja por el “módico” precio de 10 euros por primo-peregrino, nos parece un robo francés, a sabiendas de que en España o son gratis, o nos cobran 3 o 4 euros, así que la mandamos a tomar el fresco muy dignos, mientras a ella se le escapa un “mierda de españoles”.
Je, je pues te vas a enterar franchutilla de pacotilla que ahora ya si que te quedas sin llenar tu tugurio con nosotros, por lo que orgullosos de nuestra raza hispana y nuestro inconquistable espíritu nos vamos a la búsqueda de otro albergue más hospitalario y respetuoso con nuestras peregrinas personas ........juás, no hay más albergues ¡La cagamos! Pero nosotros no pensamos volver ni de coña a donde se nos ha insultado y ofendido, así que nos vamos a buscar el camping......je, je, cerrado.
Cambiamos de idea, agachamos las orejas hispanas, metemos el rabo entre las piernas y nos vamos a ver a nuestra dicharachera hospitalera que con una sonrisa burlona la muy puerca nos vuelve a dar la bienvenida.
Nos mete en su asqueroso albergue lleno de mierda, trastos y cachivaches esparramados por todas partes que casi nos impedía movernos y nos dice enérgicamente: “No zapatas!”, vamos que tenemos que andar descalzos y que no nos permite ducharnos con las alpargatas. La sonreímos y la decimos que vale, que lo que ella quiera, pero que pasamos de coger un papiloma francés.
Despedimos momentáneamente a “No Zapatas” y nos encomendamos en la búsqueda de algún sitio donde a unos miserables peregrinos nos den de cenar.
Más problemas. Todo cerrado. Cuando pensamos que nos íbamos con el estómago vacío, encontramos un comedero que nos dieron de cenar un plato que contenía el primero el segundo y el postre todo junto y luego nos fuimos a dormir a casa de la puerca.

Miércoles 13 de Julio 6:00 AM St. Jean de Pied de Port

Recogemos con nocturnidad pero sin alevosía alguna nuestras cosas extendidas entre las guarrerías de nuestra gabachatalera y nos ponemos en marcha muy gallardos y creciditos, pues sabíamos que desde el principio nos tocaba ascensión y en ayunas.

¡Arrea!, la gallardía se nos vino abajo ¡que rampones! ¡que paredones! Engranamos nuestros platillos y nuestros piñones más hermosos y ale a trepar por los Pirineos donde nos acabamos todas las existencias de barritas que portábamos para los 2 o 3 próximos días.

Empezaron las reventadas físicas y el pelotón se estiró. Cada uno subíamos como podíamos, Fernando vomitó (barritas supongo, no teníamos otra cosa que potar).

Debimos de tardar a Roncesvalles en 26 Km. unas 5 o 6 horas y preguntándonos sin en mi caso encontrar respuesta congruente, ¿Qué coño hacíamos el día anterior bajando 35 Km. por carretera para luego subirlos por pista concentrados en 25 Km.? A mi personalmente eso no me parecía peregrinar pero en fin, alguno tenía el capricho de empezar desde allí pues no se hable más.

Juanma paró en un albergue a pedir agua pero no parecía haber nadie, luego nos contó que esperando al hospitalero al que llamó en repetidas ocasiones con un ¡Vonyurrrrr!!! ¡¡Vonyur mesiéeeeeeé! Y no contestándole, vio el sello de peregrinaje y decidió cogerlo y sellar su credencial, pero el hospitalero, galo de la galia para más señas aparece, no le parece bien y se pone a darle voces francesas e insultarle, Juanma le responde y el hospitalero agarra una tranca y se prepara a descuartizar mayormente a Juanma quien pone pies en polvorosa Pirineos arriba, a lo que el hospitalero la toma a pedradas con él. Rara hospitalidad la francesa y yo empiezo a cambiar forzosamente mis esquemas preconcebidos sobre lo que es la peregrinación a Santiago y empiezo a asumir que por lo menos en Francia no hay mucho espíritu peregrino o yo tengo mis informaciones un poco deformadas sobre la palabra hospitalidad.

Si vuelvo a hacer algún día el Camino lo iniciaré en Roncesvalles y así no me llevo una pedrada.

Seguimos nuestro “pacífico” aunque extraño peregrinaje y una vez coronamos la subida de los Pirineos y ya con muy pocas fuerzas, emprendemos una difícil, peligrosa y frenética bajada que puso al rojo nuestros frenos ya hasta Roncesvalles donde la primera avería, el freno de Bijoux se murió y perdió todo el líquido.

Yo difícilmente podía retener la bicicleta con mis frenos de disco entre la pronunciada pendiente agravada con el peso de nuestras alforjas y llegué con las manos doloridas, los que llevaran zapatas lo pasarían realmente mal.

Tomamos un almuerzo en Roncesvalles, bocadillón que te crío, donde ya andaban esperándonos Juanma y Luis que prefirieron adelantarse mientras los demás íbamos al ritmo de los más lentos del grupo y ya todos juntos, empezamos nuestra peregrinación en España camino de Pamplona y de hospitaleras hermosas e hispanas.

Llegamos a Pamplona a media tarde y era curioso, todo el pueblo se había puesto de acuerdo para vestirse igual, de blanco y algún detallito rojo ¡que cosas tienen estos navarros en Julio!

La etapa para ser la primera no se nos dio nada bien, pues pensábamos llegar a Puentelareina, 30 Km. más adelante, pero el cuerpo no daba para más, por lo que decidimos buscar alojamiento y dejarnos de peregrinaciones por el momento.

Antes nos fuimos a un gran comercio a hacer la compra para cenar y algunos repuestos para las primeras averías de nuestras bicicletas y después llegar a Cizur, pasados cinco kilómetros Pamplona y que ya aquí la gente vestía normalmente, pernoctamos en nuestro primer albergue de peregrinos que nos costó 6 euros al no haber sitio en el municipal y que aquí, ya si se respiraba ese ambiente acogedor del que tanto había oído hablar y hasta ahora no había visto.

El Albergue estaba muy bien pero nuestro cuchitril era un cobertizo semiderruido donde nos dieron una habitación para todos y las bicis nos las dejaron meter en el “aseo” del perro donde esquivando sus plastas, cosa que alguno no consiguió, las echamos el candado y las dimos descanso. Nos duchamos, hicimos la colada, cenamos a la fresca y nos acostamos en espera de que el siguiente día nos dejara recuperar el retraso de nuestros planes de ruta........... que almas más cándidas, lo que hace la inocencia.

Jueves 14 de Julio 6:00 AM. CIZUR (Junto a Pamplona)

Adormilados preparamos nuestros equipajes, desayunamos fuerte y emprendemos la marcha. Subimos el Alto del Perdón donde empezamos a dejar nuestras primeras fuerzas, arriba unos peregrinos nos dicen que no bajemos por la trialera, que es una temeridad, por lo que nosotros que somos muy obedientes....... nos tiramos por la trialera. ¡Toma! ¡Chúpate esa!

Más tarde al ir embalados en una bajada que nos obligaba a estar atentos pues al final tenía mucha arena, nos saltamos una señalización y acabamos todos en medio de un sembrado. Cuando nos damos cuenta de que por ahí no se va a Santiago sino a la finca del Santiago, regresamos, pero Gingru pincha una rueda. Santiago está claro que no está con nosotros en estas primeras etapas y se obstina en ponernos las cosas difíciles.

Llegamos a Puentelareina donde Juanma, que no quiere perder su fama de pincharuedas, vuelve a pinchar. Santiago majo te estás pasando un pelo con tus feligreses.

Mientras la arregla tomamos unos refrescos y Santiago, nuestro encomiable patrón, esta vez decide para frenarnos, romper el cambio de Gingru.

Tratamos de hacerle una reparación de emergencia y le vemos probar la ñapa por el arcén. evidentemente no funciona, pues le vemos a lo lejos pedalear a trompicones como si de un borrachillo se tratara, por lo que vamos al taller de reparación de bicicletas y le pedimos al tendero un cambio de nueve marchas......¡vale! el tendero nos mira como las vacas miran pasar al tren y nos dice que eso allí no se lleva por lo que no queda más remedio que coger él y Dani nuestro mecánico un taxi y seguir 20 km. al siguiente pueblo, que parece que allí si conocen los cambios de 9 piñones.

Los demás seguimos ruta y nos metemos en unas endiabladas pistas que han abierto provisionales mientras terminan la autovía y que los peldaños no nos permitían casi pasar las bicis y algunos debieron de subirlas entre dos hasta superar los peldaños.

Realmente los muchos peregrinos de edad avanzada o enfermos que hacen su Camino a pié no se como podrían solventar estos pasos realmente difíciles para personas que no estén en sobrada forma incluso sin bicicleta.

Ya el calor apretaba mucho y las fuerzas flaqueaban, algunos iban ya al límite y solo llevábamos 50 Km. Decidimos comer en Estella pero buscando sitio nos salimos del pueblo y eso ya fue suficiente para que algunos de nosotros volviésemos a hundirnos y Bijoux pillase una pájara que ni sentía ni padecía, Fernando cayó rendido bajo la fuente de Irache, un grifo del que mana vino. Decidimos no seguir, pues no llegaríamos lejos, por lo que en muy malas condiciones físicas y psíquicas, localizamos un camping y aunque nuestro retraso ya era considerable, decidimos dar por terminado el día.

En este momento ni nuestros compañeros del foro ni nosotros mismos dábamos un duro por el feliz término de nuestro peregrinaje. Desmoralizados y pensando que no llegaríamos a Santiago tratamos de relajarnos en la piscina y más descansados y con la mente fría, tomar determinaciones y aportar soluciones, pues ya acumulábamos 60 Km. de retraso y las fuerzas y ánimos de algunos de nosotros no permitían tomar las cosas con optimismo.

Descansamos, nos bañamos en la piscina mientras nos regocijábamos en lo que hay dentro de los bikinis y cuando los ánimos eran muy bajos que incluso comentamos de echar otro día más en el camping, lo que ya acabaría definitivamente con nuestras posibilidades de culminar nuestro peregrinaje, afortunadamente nos dimos ánimos entre todos y decidimos para recuperar tiempo perdido adelantar nuestra hora de levantarnos a las 5:00 AM y así, con el fresco de la noche hacer kilómetros perdidos y tratar de pedalear menos por la tarde dado que en algunos momentos nuestros termómetros llegaron a marcar 43 grados y los árboles donde darnos un respiro escaseaban por no decir que eran inexistentes.

Cenamos, nos acostamos y a mi y supongo que a todos nos despertó el fuerte vendaval que soplaba, lo que nos hizo pensar que otro mal día íbamos a tener luchando contra el viento. Decididamente parece que nuestro destino era abortar el peregrinaje y tomarnos las cosas de otra manera llegando donde llegásemos y olvidándonos de pisar Santiago.

Viernes 15 de Julio 5:00 AM. Camping de Irache

Nos levantamos, desayunamos, ponemos la iluminación en nuestras bicicletas y con poca moral emprendemos el camino intentando llegar a Logroño, lugar donde debíamos haber pernoctado el día anterior si Santiago estuviera de nuestro lado.

Conseguimos llegar a las 10 de la mañana gracias al madrugón y nos fuimos a desayunar para después de comprar unas zapatillas para Fernando que se cayó, se le enganchó la cala y le arrancó la suela –otra avería al haber- y un cambio para Luis que también lo había roto. Tras el oportuno montaje por parte de Dani, nuestro encomiable mecánico, salimos de la ciudad.

10 Km. abandonada la ciudad, las alforjas de Luis se rompieron y salieron volando por encima de él, ya nos reíamos por no llorar. La franchute de la Francia nos había echado mal de ojo por ducharnos con zapatas en su tugurio, no cabe otra explicación a averías tan repetidas e ilógicas .

Decidimos que Nacho, Luis y Julio, los más fuertes, vuelvan a desandar hasta Logroño a comprar unas alforjas nuevas.

Otra de nuestras acertadas decisiones visto lo que se nos complicaban las cosas, era que cada vez que alguno tuviera alguna incidencia o percance, solo se quedasen con él dos y los demás seguir avanzando pues de nada servía pararnos los diez en cada pinchazo o avería que nos surgía y nos hacía perder mucho tiempo.

Dos pinchazos más completan la mañana.....de coña.

Por la tarde un sol abrasador nos acompañaba y algunos volvieron a reventar. Tratábamos de divisar en la lejanía un solo árbol que nos permitiera descansar unos minutos y coger aire pero en el horizonte solo había trigales.

Llegamos por fin a Sto. Domingo de la Calzada donde nos alojamos en un albergue que parecía un hospital de la guerra y donde uno de los voluntarios que lo llevaba era un hombre ya de edad madura que venía desde Canadá solo a hacer de Hospitalero durante quince días.

Descansamos unos minutos, acomodamos las bicicletas y nuestros equipajes y nos fuimos a comer y a comprar la cena y el desayuno del día siguiente, acabando la tarde en el albergue. Hoy parece que hemos acortado distancias a la mala suerte y con más entusiasmo nos encomendamos a San Globero pasando ampliamente de Santiago que nos ha dado de lado.

Sábado 16 de Julio 5:AM. Sto. Domingo de la Calzada

Nos levantamos y tras el desayuno y engrasar nuestras bicicletas nos ponemos en marcha. Al medio día llegamos a Burgos donde compramos en una gran superficie fiambre y nos tiramos en un parque a comer. Habíamos llamado a José Luis (Cymru), nuestro compañero y amigo del foro, que estaba veraneando por la zona y le pedimos que se acercara a comprarnos algo de material que necesitábamos para nuestra bicicletas.

Por la tarde llegamos al camping “Religioso holandés de Castrojeriz”, una mierda de camping donde proseguimos nuestro personal chaboleo entre suciedad y miseria. Los holandeses de Holanda que controlan el garito y que no se que diablos de mosquito les habrá picado para abrir un camping miserable en un pueblo castellano y un “albergue” que parecía una nave de guardar tractores, no nos entendieron y nos dejaron sin cena, así que nos fuimos al pueblo a tomar el “menú del Peregrino” y eso que ganamos porque estos tíos, los holandeses de Holanda a ver que nos habrían dado.

Nos sirvió el malentendido para pasear un rato, algo que ya echábamos de menos pues llegábamos siempre tan apurados a los destinos que no veíamos nada y un viaje que uno de sus grandes alicientes es tomárselo con calma, nosotros debido a los infortunios de las primeras etapas, no dedicamos tiempo alguno a culturizar la mente y el espíritu y como hámster, lo único que hacíamos era pedalear sin ton ni son.

Tenemos 8-9 días para hacer el Camino y esto también nos implica perder la oportunidad de compartir charla con otros peregrinos e intercambiar vivencias. Aconsejo a todo el que lo pretenda hacer, llevar más tiempo, como 12-13 días, y así saborear una entrañable conversación con otros peregrinos y dar un paseo por los muchos pueblecillos que dejamos atrás.

En la cena llegó José Luis y su mujer que se metieron un palizón de kilómetros para traernos nuestros repuestos y que gracias a ellos nos evitamos el desviarnos muchos kilómetros en Burgos a proveernos nosotros de lo que necesitábamos.

Allí en el garito holandés coincidimos con una mujer de edad avanzada que se hacia el Camino en silla de ruedas y que para esas alturas debería de llevar muchos meses, si no algún año haciéndolo.

No puedo comprender por donde ha podido solventar los pasos que la construcción de la autovía han habilitado para los peregrinos, pero ahí estaba la mujer toda dicharachera ella.

Domingo 17 de Julio 5:AM. Castrojeriz

Empezamos el amanecer con una fuerte subida y un fuerte odio también hacia mi persona por los desperezados compañeros que nuevamente volví a levantar a las 5:00. Esta iba a ser nuestra etapa reina con 147 km. y la que nuevamente nos puso el optimismo en la cara y nos hizo creer que lo íbamos a conseguir.

Fue esta subida la única complicación, aunque para empezar y con el desayuno todavía sin causar efecto se hizo dura y solo fue aliviada por el fresco del amanecer, después sabíamos que era todo llaneo y podíamos aquí empezar a recuperar los retrasos acumulados si las averías nos daban por fin respiro.

Pasamos por Frómista pero sabiendo que tenía la joya del románico, su famosa iglesia, nuestro objetivo era llegar a Santiago en la fecha prevista por lo que pasó a un segundo lugar cualquier inquietud cultural, por lo que antes que ver su famosa iglesia románica nos tomamos unos bollos, después, siempre llaneando y por carretera, dado que no valía la pena seguir por el andadero que paralelo a ésta habían habilitado para los peregrinos, fuimos recortando metros a Santiago.

En un pueblo paramos a recoger agua, no había fuente y una señora nos ofreció ir a su casa y llenar nuestros bidones. Los demás prefirieron seguir hasta el próximo pueblo y Luis, Gingru y yo decidimos irnos con nuestra aguadora. Nos entretuvo la mujer 3 o 4 minutos mientras los demás siguieron. Este tipo de cortes entre el grupo luego suponen un gran desgaste para alcanzar a los que van delante, así que empezamos entre los tres a darnos relevos para conseguirlo, nos llevó una hora y yo acabé extenuado, aunque peor lo pasó Juanma, al que ya para estas latitudes habían apodado como “el colombiano,” debido a su desacertada y poco elegante forma de moverse entre el pelotón dando tumbos de un lado a otro y poniendo en peligro la integridad física de sus compañeros. Cuando llegué al pueblo donde pararon los demás a proveerse de agua me encontré a Juanma totalmente desencajado, lo cual me extrañó mucho pues a pesar de sus 52 años es un portento físico, enseguida encontré la explicación, para llegar al pueblo y tras descolgarse del pelotón unos metros, los que iban en cabeza “jugaron” con él a ir pegando tirones y no dejar que les alcanzase y el desgaste del jueguecito terminó con sus fuerzas sin que él entendiera nada de cómo de repente todos estaban pletóricos de energías y no conseguía recortar los pocos metros que le sacaban.

Una vez agrupados todos y rellenos nuestros bidoncillos de agua nos dispusimos a seguir pero en ese momento Juanma, “el desencajado colombiano”, me da su monedero y me dice que le espere ¡Redié! pensé, otra vez se adelanta el grupo y otra lucha de relevos para alcanzarles, pero en fin.

Me abstraigo unos segundos en mis pensamientos, algo habitual en mi que me “cambio de planeta” muy fácilmente y cuando me doy la vuelta me encuentro solo, no veo la bici de Juanma y pienso que él tampoco se ha dado cuenta de que estoy allí esperándole y se ha largado con los demás. Pensé que me moría, no andaba muy sobrado de fuerzas y ahora me tocaba alcanzar al grupo sin nadie que me ayudara con los relevos, pero no, allí a la salida estaba mi fiel Gingru esperándome. Empezamos los dos a apretar y por fin conseguimos a la media hora conectar con Julio.

¡Julio!, preguntamos, ¿Juanma va delante? No delante no está. Cagondié nos lo hemos dejado detrás.

Decidimos ir tranquilos para que nos alcance pero como no lo consigue nos paramos a esperarle y a los 5 minutos aparece y pasa delante de nosotros dejándonos a los dos con cara de pasmados preguntándonos que mosca le ha picado.

No me meto en complicaciones y sigo con Gingru hacia León, le sobrepasamos y le dejamos atrás y cuando conseguimos llegar a León no hay ni rastro del grupo así que nos vamos a buscar el albergue Gingru y yo, nos perdemos y esto da tiempo a Juanma que lo conocía, a llegar antes que nosotros. Cuando llegamos no hay ni rastro de los demás pero vemos a Juanma que entra en el albergue el solo, con intención de instalarse. Le llamo para irnos a comer y me dice que él ya no se mueve de allí pues está ya preparado para ducharse y echarse un rato. Nos vamos Gingru y yo en busca de los demás que están en la plaza y Gingru me comenta que a él le da muy mal rollo ese albergue con gente con muy mala pinta y nuestras bicicletas durmiendo en la calle, por lo que le llamo a Juanma y le digo que hay gente en nuestro grupo con bicicletas muy costosas y que vamos a tratar de buscar otro albergue más seguro. Pero él decide ya quedarse allí.

Nos alojamos en el albergue monástico que llevan unas monjas de clausura y nos indican que debemos de estar de regreso antes de las 21:30 que cierran. Cualquiera le discute a una monja hospitalera la hora de chapar el convento, así que esa noche no vamos a poder irnos a ingerir algo de queroseno en nuestros ansiosos cuerpos taberneros.

Yo, como los días anteriores había tenido alguna taquicardia, les digo a los demás que me voy a urgencias a que me hagan un chequeo rutinario y así quedarme tranquilo para el resto del viaje, me acompaña Luis y llegamos al hospital en un taxi, me ingresan me ponen un catéter, el termómetro, me hacen un electro y todo da bien pero me dice la doctora que me tiene que hacer más pruebas y que tengo para más de dos horas. Luis y yo nos miramos horrorizados, me pregunto cuales son los protocolo que siguen estos de la SS para tratarme como un enfermo terminal cuando lo único que quiero es un simple electrocardiograma que me de vía libre para completar los 300 km. Que me quedan a Santiago. Convenimos Luis y yo que de momento es mejor seguirles la corriente a los druidas y que si la cosa se complica salimos pitando. Estamos sin comer, las monjas cierran el kiosko a las nueve y media y yo me encuentro entubado y lleno de electrodos por medio cuerpo.

Le explicamos a la druida la situación monjil en la que nos encontramos, pero dice que su obligación es hacerme todas las pruebas. Tras una larga espera me llevan en camilla por unos interminables pasillos a la sala de rayos, para que ¡Rayos! Me querrán hacer unas placas de huesos, estoy por levantarme de la camilla y mandarles a paseo a todos pero prefiero aguantar un poco más a ver si el fotógrafo de rayos X se apiada de mi situación peregrina, me hace las fotos de marras y me da la boleta rápido sin montar un numerito.

A los 20 minutos me devuelven a mi habitación y me conectan durante hora y media a un cacharro para ver como pita el corazón, me temo que va a haber que negociar con la madre superiora.

Mientras, llamo a Juanma y le explico lo sucedido y porqué no le esperé en el pueblo pensando que él ya se había ido. Le digo que nos vemos a las 6 de la mañana en la plaza de la ciudad para seguir juntos y me dice que él sigue por su cuenta y que no quiere madrugar. Le digo que no hay problema, que retrasamos una hora la salida si necesita descansar pero me responde que sigue solo, pues su concepto del Camino es distinto del nuestro y prefiere ir a su ritmo, más peregrino y de integración que el nuestro, que es más “deportivo.”

A las nueve de la noche me dan el alta, llamamos a la monja y le contamos lo sucedido y que por favor haga una excepción y nos deje entrar más tarde, pues nos tiramos el rollo de que seguimos en urgencias, nos dice que se lo acreditemos con el parte médico cuando lleguemos y nos abre, así que nos vamos a cenar y luego je, je, a tomarnos una copa aprovechando el permiso monjil de Sor Hospitalera.

A las 22:30 entramos en el monasterio donde ya todos dormían a pierna suelta.

Lunes 18 de Julio 5:AM. León

Es nuestro sexto día y donde ya contabilizamos algo más de 500 kilómetros. Desayunamos en la plaza frente al monasterio y emprendemos la salida de León atravesando en la noche toda la ciudad. Vamos sobrepasando peregrinos que a pie han madrugado más que nosotros o que al no desayunar nos han sacado una pequeña ventaja.

Yo ya he decidido ante el informe de la doctora de tomarme el viaje con mucha tranquilidad y mantener bajas mis pulsaciones.

El informe y para curarse en salud la cacho perra si me da un jamacuco indica, “no se aconseja ejercicio físico hasta la realización de un estudio cardiológico completo” y me quedan 350 Km. hasta Santiago y no he llegado hasta allí para que me pare una miserable radiografía de torax, así que decido seguir y pasar de las indicaciones de la estudiosa del corazón por rayos X.

Llegamos a Astorga un bonito pueblo del que no vimos como es habitual nada. Desayunamos frente sal palacio de Gaudí ante la atenta mirada de los lugareños y reponemos fuerzas para subir a la cruz del Ferro, una dura subida que coronamos y después de unas fotos, nos separamos Luis y yo de los demás para bajar hasta Ponferrada por las trialeras mientras el resto y con el fin de no tentar averías deciden hacerlo por carretera. Nos agrupamos en el albergue que está a rebosar y allí estaba Juanma que saliendo más tarde, en algún lugar nos había adelantado.

Nos duchamos, descansamos un rato y nos vamos a un taller de bicicletas pues ya había serios desperfectos en alguna. Yo tuve que cambiar mi cubierta trasera que la había dejado inutilizada en las últimas trialeras.

Hicimos la cena en el albergue y nos acostamos. Estábamos según el hito anunciativo del albergue a 202 kilómetros de nuestro destino. Parece que por fin el destino se había puesto de nuestra parte. Nos quedaban dos días.

Martes 19 de Julio 5:AM. Ponferrada

Desayunamos en el albergue y nos ponemos en marcha. A mi me costaba un poco despertar al personal pues me quedaba con la copla la noche anterior de donde se acostaba cada uno para avisarles al día siguiente en la oscuridad, pero ellos se cambiaban de cama sin que yo me enterase para que no les encontrase por la mañana, incluso alguno cuando le trataba de despertar me decía que me había equivocado y que él no era de nuestro grupo y que no le molestase.Nos espera la etapa reina para los que salen desde Roncesvalles, pues hay que subir el puerto de O´Cebreiro.8 Km. de subida sin una sola tregua bajo un sol abrasador. Llegamos arriba muy estirados, yo para no subir pulsaciones aunque no me bajé, lo hice muy tranquilo y aún así fue demoledor ya con el cansancio de los días acumulados. En O´Cebreiro un bonito pueblo con aire medieval y música celta en la calle, entre los desayunos y las esperas para reagruparnos todos, estuvimos más de una hora y después nos volvimos a separar Luis y yo para descender por las trialeras y los demás por carretera y al llegar a Sarriá buscamos alojamiento a indicaciones de la mujer que lleva la oficina de información al peregrino y nos metió en un hotel de mala muerte.Nos fuimos Luis, Julio, Dani y yo a darnos unos masajes y luego en una terraza junto al río echamos la cena y un buen rao de conversación.La masajista quedó horrorizada cuando la dije en que hotel estábamos alojados. ¡Pero si es el más cutre del pueblo! Decía. Pues realmente a mi me pareció el mejor de todo el viaje a excepción del de Santiago, por lo menos no dormíamos en rebaño y teníamos un baño comunitario al lado de la habitación.Por la tarde paseamos y terminamos el día en una terraza junto al río donde tocó reír un rato y comentar los días atrás.

Miércoles 20 de Julio 6:00:AM. Sarria

Nos creemos por fin que lo podemos conseguir, así que retrasamos una hora la salida. En una aldeita nos alcanza Juanma, quien charla un rato con nosotros, nos desea Buen Camino y sigue él el suyo. Llegamos a comer a Melide y no podíamos en este famoso pueblo despreciar una buena pulpada, así que nos metemos en un gran restaurante donde estaba atiborrado de gente y donde nos dejaban meter las bicicletas atravesando todo el comedor ante los expectantes comensales. Nos sentamos y allí estaba Juanma terminando de comer. Creo que el dormía allí.

Nos tomamos unas inmensas y baratísimas raciones de excelente pulpo, nos dio un tío la gaita con su gaita y tras la ingestión de unos licores y la panza llena de pulpo, nos pusimos en marcha, mi gran reventada, la tripa llena de cefalópodos, un sol de justicia, ni una suave brisa, en solitario, pues los de delante iban muy fuertes para mi y los de atrás más lentos y yo tenía ganas de llegar, así que fue la hora y media más dura de mi vida sobre una bicicleta, solo, luchando con unas rampas que a mi a esas alturas de kilómetros y de cerveza se me hicieron terribles e interminables. Cuando llegué, solo pensaba buscar el albergue y tirarme en el catre.

El albergue municipal estaba lleno, así que buscamos uno privado que por siete euros nos alojó. El hospitalero había puesto el tío asqueroso el albergue en lo alto del pueblo y nos toco trepar después del agotamiento que teníamos encima.

Salimos a cenar unas pizzas y pasta y nos recogimos pronto para al siguiente día y tras 38 Km. llegar a nuestro ansiado y ahora si, ahora real destino.

Jueves 21 de Julio 5:00:AM. Arzúa

Es una etapa testimonial, pero tenemos tantas ganas de llegar que volvemos a adelantar el despertador a las 5:00. Desayunamos en un descampado y en tres horas llegamos al Monte del Gozo a 3 Km. de Santiago. Aquí debo de precisar que yo personalmente no sentí ningún gozo y lo único que quería era dejarme de monsergas, fotografías y romanticismos peregrinos y llegar a Santiago donde tras un paseo entregarme a la cerveza, mi fiel compañera de andanzas.

Fin de nuestra aventura. Llegamos juntos a la Plaza de la Catedral, nos tiramos con nuestras bicicletas en su empedrada plaza y reposamos atisbando y oteando todo lo que se movía. Aún era pronto y los peregrinos no habían llegado todavía. Nos acercamos a las oficinas de ATESA a tratar de conseguir adelantar un día el alquiler de los coches que teníamos para el sábado ¡lo conseguimos!, mañana estaremos en casa.

Sellamos nuestras credenciales, nos entregaron la Compostela y nos instalamos en un hotelillo, luego nos fuimos a un internet a dar la noticia a los compañeros del foro de que habíamos llegado por fin.

Comimos el menú de seis euros debajo del hotel y tras una larga siesta nos fuimos agrupando todos para pasear en búsqueda de una pastelería que conocía Nacho y donde la oronda mujer gastó todas las tartas de Santiago que tenía con nosotros. Antes pasamos por la Catedral a ver al Santo, yo no pasé, pero creo que los demás se quedaron con la duda de si lo habían visto o se lo habían llevado y ninguno supo explicarme que es lo que realmente vieron.

Tomamos unas cervezas al atardecer y entramos a cenar en uno de los restaurantes típicos de las calles peatonales de Santiago donde nos cayó la cena de más calidad de nuestro viaje con unos buenos entrecottes de buey de 500 gramos menos Fernando que se había ganado uno más hermoso que el nuestro.

Paseamos un rato por la ciudad respirando su alegre ambiente nocturno, nos tomamos unos helados y mientras Luis y Julio se fueron de copas, los demás a dormir.

Viernes 22 de Julio 8:00:AM. Santiago

Nos levantamos y vamos a la oficina de alquiler donde tramitamos los papeles y nos ponemos de camino a casa. Comemos en el camping de Tordesillas y a las 17 horas me dejan en casa.

Lo he conseguido y vuelvo feliz de esta entrañable experiencia que me va a hacer recordar muchos años el compañerismo que siempre busco como algo vital en mis viajes en equipo y que para mi es el primordial aliciente de cualquier expedición por encima de su sentido espiritual, cultural o incluso y en este caso, deportivo y aunque para mi era un gran aliciente esta aventura en cuanto a superación física, de empeño y capacidad de lucha, finalmente esta circunstancia a sido relegada a un segundo plano y todos mis recuerdos se encaminan primordialmente hacia mis compañeros, lo que me han hecho vivir, lo que de ellos he aprendido, lo que me han dado y enseñado, lo que junto a ellos he sonreído y reído, las miradas cruzadas de impotencia, de ilusión, de fortaleza, de dolor, de apoyo, de complicidad ....... que a la satisfacción personal de haber conseguido llegar a Santiago en tan poco tiempo. Y sobre todo comprender una vez más, que la meta no es el destino, sino el camino.

A todos los veré a menudo y recordaré con ellos esta hermosa aventura, sin embargo con Luis, le tengo alejado cuando le he tenido tan cerca, pero siempre recordaré como sin conocernos de nada, he tenido con él una relación muy especial.


¡Buen Camino!


COMENTARIOS DESPUÉS DE LA PEREGRINACIÓN
El día después.

La costumbre me invita a levantarme pronto. La noche ha sido larga, Chelo mi mujer, mis hijos, María que ha dejado un rato a su novio para echar una cena conmigo, Tato, capullo donde los haya, que me ha recibido con un Hola Father me he cargado la bicicleta, mis pensamientos, mis reflexiones.......

Todavía no hay prisma temporal para analizar todo fríamente pero hay algunas cosas que mientras daba vueltas en la cama me venían a la mente.

-Nuestro viaje, el cual para mi personalmente no significaba nada en cuanto a tradición o religión. Habría ido igualmente a cualquier otro sitio con la misma ilusión. Mi reto no era llegar a Santiago sino compartir con esta gente una convivencia tan intensa y dura como la que he vivido.

-Las dudas y temores ¿Saldrá bien esto? Se por experiencia que las convivencias extremas e intensas traen tensiones normales. En situaciones de este tipo hay que estar muy mentalizado y no todo el mundo lo está, para saber que cada persona es un mundo, con sus virtudes y defectos, sus excentricidades, sus ritmos de movimiento....... es difícil que en tantos, días, tantas horas, tantos sufrimientos, agotados, extenuados por las adversidades que los primeros días nos pusieron a dura prueba, en estos casos, es difícil evitar los roces normales que nuestras diferencias de edad, costumbres o formas de ser, siempre invitan a momentos delicados. NO HA HABIDO NI UNO

-El tesón Por mi mente no se ha pasado ni un solo instante la idea “abandonar”. No se si en alguno de mis compañeros ha podido pasar, pero seguro que con la fuerza de ánimo que demostramos superando los primeros días que todo se nos ponía en contra, nada nos podía parar y mucho menos sabiendo que siempre teníamos a un compañero al lado. Los más fuertes acompañando y empujando a los más débiles. Los más alegres con sus guasas y chanzas levantando nuestro espíritu. Dani solventándonos todos los problemas técnicos que se nos acumulaban y sacando ratos de su descanso para poner en condiciones nuestras destrozadas bicicletas. Los más jóvenes transmitiéndonos esa fuerza e ilusión que sus poco años les proporcionan.

-Los ánimos desde toda España Para mi y seguro que para todos han sido vitales. Pedaleábamos y pensábamos, “A ver si el próximo albergue hay suerte y tiene internet” Han sido unas fuerzas extras y cuando llegábamos a los albergues con las fuerzas justas para tirarnos en un catre todavía sacábamos alguna para arrastrarnos hasta una dura silla y conectarnos con vosotros.

-Isósceles, nuestro discreto compañero que a la sombra nos sigue en todas nuestras conversaciones y vivencias animándonos. Coge forma si te falta y vente con nosotros a pedalear algún día o simplemente a compartir una mesa delante de una cerveza en una de nuestras nocturnas pero no te pierdas en un teclado sin compartir a estas gentes que formamos nuestro foro.

-La llegada Realmente cuando llegué al monte del Gozo no sentí nada especial. Mi meta no era cumplir una peregrinación que como dije no me aporta nada en cuanto al valor que otras personas le dan, sino terminar algo que empecé con mucha ilusión y con mis compañeros en una polvorienta calle madrileña y luchar por conseguir que llegásemos todos al final.

Cuando salí del Pº de las Delicias no apostaba nada por conseguirlo. En tan pocos días, tantos compañeros y con tan distintos estados de forma, “sabía” que todos no lo íbamos a conseguir, alguien por capacidad física..... enfermedad......... avería se quedaría sin terminar.

Ese ha sido mi éxito y el de todos nosotros. No el haber llegado a Santiago, sino haber llegado TODOS.......SIENDO MÁS AMIGOS AÚN............FELICES...........APORTANDO CADA UNO LO MEJOR DE SI MISMO PARA ENTRE TODOS CONSEGUIR NUESTRO PLENO

Si uno solo de nosotros se hubiera quedado en el Camino, habríamos pisado Santiago, pero personalmente yo no habría CONSEGUIDO MI OBJETIVO que lejos de que me sellen un papel era el que ahora estemos todos en casa contando que todos hemos terminado nuestro viaje.

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